‘Pecados de mi padre’ / Revista GENTE

Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, voló a Bogotá en octubre del año pasado, para pedirles perdón a los hijos de Rodrigo Lara  y Luis Carlos Galán (asesinados por el capo). El histórico encuentro se puede apreciar en el documental ‘Pecados de mi padre’. La Revista GENTE Colombia vio la película en el Festival de Mar del Plata y revive en detalle la reunión. La  cinta, que cuenta con el apoyo de RCN Cine, se estrenará en Colombia el próximo 10 de diciembre.

Foto: cortesía filme 'Pecados de mi padre' / De izquierda a derecha: Rodrigo Lara (hijo del ex asesinado ministro de Justicia), Sebastián Marroquín (hijo de Pablo Escobar), Carlos Fernando Galán, Claudio Galán y Juan Manuel Galán (hijos del también asesinado Luis Carlos Galán).

Por Francisco J. Escobar S.

A finales de octubre del 2008 Sebastián Marroquín Santos, el hijo mayor del narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria, esperaba con impaciencia en el aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires, Argentina) la llamada para abordar el avión que lo llevaría a Bogotá después de 15 años sin pisar el suelo de su país natal. Su madre, Isabel Santos (antes Victoria Eugenia Henao), lo abrazaba y le pedía que tuviera cuidado. Estaba nervioso. Se sentó en la silla 8B de la aeronave y miró a su alrededor. Nadie lo reconocía. Pero tenía miedo. Recordó esos duros momentos cuando, después de la muerte de su padre (el 2 de diciembre de 1993), tuvo que atravesar la frontera de Colombia y Ecuador acompañado por su mamá, su hermana Manuela (hoy Juana Marroquín) y su actual esposa: María Ángeles Sarmiento, en busca de una nueva vida. Vio a la azafata moviendo los brazos e indicando la salida de emergencia. Las turbinas se encendieron. El regreso estaba escrito.

Marroquín, años antes Juan Pablo Escobar, volaba a la capital colombiana para cumplir una cita crucial, un encuentro que él necesitaba para sentirse en paz consigo mismo. Se iba a reunir con los hijos de dos víctimas de su padre, dos que lloró el país: el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla (asesinado el 30 de abril de 1984) y el candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento (abaleado el 18 de agosto de 1989). Iba a reencontrarse con Rodrigo Lara, a quien había conocido meses antes en Argentina; y verse cara a cara con Carlos, Claudio y Juan Manuel Galán. Era la cita que decidiría la suerte del documental Pecados de mi padre, un proyecto dirigido por el argentino Nicolás Entel que había comenzado a materializarse casi tres años atrás y que costó 750 mil dólares.

Foto: Cortesía filme 'Pecados de mi padre'

El joven que aterrizó en el aeropuerto El Dorado no era el mismo muchacho lleno de odio que a sus 16 años quería vengarse de quienes habían disparado contra su padre y había dicho: “Los mato a todos esos hijueputas, yo solo mato a esos malparidos”. El Sebastián de hoy (32 años) es un hombre calmado que vive de su trabajo como arquitecto en Buenos Aires, uno que, como dice en el filme, no quiere repetir la historia: “Lo que aprendí es que tengo hacer exactamente lo opuesto a mi papá si quiero vivir. Esa es mi lección. Si quisiera estar muerto habría seguido sus pasos”. Sebastián no tuvo problemas en inmigración. Volvía a Bogotá, la ciudad en la que 15 años atrás había vivido encerrado en un cuarto de Residencias Tequendama. Su habitación estaba vigilada por la policía porque él y sus familiares estaban amenazados de muerte.

Arie Kowler, productor colombiano de Pecados de mi padre, fue ese día de octubre a recogerlo al aeropuerto y recuerda que, a pesar de toda la planeación previa, el equipo de rodaje sentía cierto nerviosismo. “Debíamos garantizarle que aquí no le pasaría nada. Al final decidimos que manejaríamos su llegada con la mayor discreción posible, por eso no hubo un equipo de seguridad especial, y los medios ni se enteraron de su arribo”, le explica Kowler a GENTE. Marroquín les había pedido semanas antes que investigaran a fondo que no hubiera procesos en su contra en el país, que no quedara nada de la herencia de su padre que pudiera jugar en su contra. “Quedó claro que él no le debe nada a nadie”. En la noche sería el encuentro con los Galán y Lara. Había mucha tensión porque días antes (el 23 de octubre) Alberto Santofimio Botero, presunto autor intelectual del asesinato de Galán, había quedado en libertad. La muerte del caudillo liberal seguía siendo un crimen sin castigo. ¿Qué pasaría cuando se vieran por primera vez el hijo del asesino y los hijos de las víctimas?

Foto: cortesia filme 'Pecados de mi padre'

Los huérfanos

Pero ese es el final de la historia. Para rodar este encuentro tuvieron que pasar tres años. GENTE pudo ver Pecados de mi padre en el Festival de Mar del Plata (Argentina) y en la proyección quedó claro que los primeros contactos de Entel con Marroquín se dieron en el 2006. La primera escena en la que sale Sebastián (tiene pelo largo, es febrero de ese año) sostiene en su mano una foto en en la que se observa a la familia del capo en sus tiempos de bonanza: están el niño Juan Pablo, el padre cargando a su pequeña Manuela y a su lado la esposa, Victoria Eugenia. Luego Marroquín se queda viendo el retrato de un muchachito con saco y corbatín y cuenta: “Este es mi padre haciendo la primera comunión, es una foto muy preciada para mí, es como mi compañera nocturna. Duerme ahí conmigo”. Para él la imagen tiene mucho valor, esa era la que podía mostrarles a sus compañeros y amigos en Buenos Aires (“vean, este era mi padre”), sin que lo reconocieran, sin que supieran que esa tierna criatura se convertiría en el criminal más buscado del mundo.

Foto: cortesía filme 'Pecados de mi padre'

A lo largo de todo el documental se notan las intenciones de Sebastián de dejar el pasado atrás, de gritar que jamás seguiría la ruta de Pablo. Pero el hijo también reconoce que, a pesar de lo monstruoso o maquinador que podía llegar a ser (“para hacer trampa era el mejor de todos”), fue un buen padre, un defensor de su familia. Uno que les grabó en un casete la historia infantil Los tres cerditos. “Se supone que es la voz del capo de todos los capos contando un cuento para niños. Para mí es una gran contradicción. Esas son las cosas que yo no termino de entender en el personaje que era mi padre”, reflexiona Sebastián con tristeza. En los 94 minutos que dura la película el hijo repasa la vida del papá y la suya propia. Su exilio. La inocencia perdida (“mi vida a los 7 años era la de un delincuente”). La miseria de ser Escobar. La vida de errantes (“yo pasé los peores días de mi vida en Nicaragua”). La culpa. Pero lo valioso de la cinta es que no se agota en la sucesión de hechos pasados –eso les pasa a documentales anteriores como Los archivos privados de Pablo Escobar y Pablo Escobar, ángel o demonio–. Y ese valor se lo da una carta.

La carta que en febrero del 2008 Sebastián decide escribirles a Rodrigo, Claudio, Carlos y Juan Manuel. Una en la que les dice: “No quiero repetir la historia”. Es un llamado a la reconciliación. “Solo hasta ese día en que ellos cuatro, reunidos en la casa de Claudio, deciden leerla y después planean contestarla, comprendimos que el documental cobraba vida propia. Nos preguntábamos si sería posible el encuentro entre ellos, el encuentro de los hijos de la guerra”, dice el productor colombiano Arie Kowler. La respuesta ya se conoce. El senador Rodrigo Lara fue el primero en responder el gesto. Decide viajar a Argentina y verse con Marroquín. Su encuentro se lleva a cabo en Tigre (una localidad de la provincia de Buenos Aires). Las imágenes de ese primer acercamiento le dieron la vuelta al mundo cuando fueron reveladas. Con el río en frente, sentados en una banca de un parque, estaban escuchándose y dándose un abrazo el descendiente del asesino y el hijo del asesinado. Sebastián dice: “Finalmente estamos todos huérfanos”, Rodrigo (quien reconoció en la cinta que a los 8 años esperaba crecer para empuñar un arma y vengar a su padre), concluye: “Vamos pa’lante”. Luego responden los Galán. Y por eso, semanas después, Marroquín hace fila en Ezeiza, toma el avión y regresa al país al que había prometido no volver, el suyo (el de su padre).

Foto: cortesía filme 'Pecados de mi padre' / Imagen del inicio de la filmación en Ecuador. Marzo de 2007. De izquierda a Derecha: Juan Pablo Rovayo (jefe de produccion Ecuador), Isabel Santos (viuda de Pablo Escobar), Patricio Suárez (director de fotografía), Nicolás Entel (director), Arie Kowler (productor colombiano 'Pecados de mi padre'), Sebastian Marroquin (hijo de Pablo Escobar), Santiago Rodríguez y el conductor de la van.

Un largo camino

Bogotá, 28 de octubre del 2008. En el salón Alcalá de un hotel ubicado en la calle 116 con carrera 15 están sentados, a la espera, los tres hermanos Galán y Rodrigo Lara. En los rincones de la habitación hay tres camarógrafos y dos sonidistas con sus equipos aguardando a que la puerta se abra (nadie puede fallar). Afuera, Sebastián Marroquín camina lento y nervioso por el pasillo que lo conduce hasta la entrada del salón. Empuja la puerta. El encuentro se produce. “Todo sucedió así, no hay nada montado después. Lo que pasó, pasó”, asegura Kowler. Hay cruce de palabras y sorpresas. Marroquín afirma: “Estoy aquí para pedirles perdón”. Y es mejor no revelar más de lo que pasa en el documental. Pero las emociones encontradas que ahí se vivieron las describió en buena medida Carlos Fernando Galán en su texto para Cambio: “Me limité a ver una imagen que resume lo impactante del momento: a mi izquierda estaba sentado mi hermano Claudio, con un parecido físico increíble a mi papá, y a mi derecha el hijo de Escobar, con un parecido impresionante a su padre. Los dos, en el mismo recinto, dialogando”. Rodrigo Lara le diría al periodista Antonio Morales que después de esa reunión propiciada por el documental: “Creo que me siento mejor persona”. Sebastián le contó al equipo de producción del filme que por fin, después de muchos años de miedo y silencio, se sentía libre.

Foto: cortesia filme 'pecados de mi padre' / De izquierda a derecha: Sebastián Marroquín, Carlos Fernando Galán, Claudio Galán, Juan Manuel Galán y Rodrigo Lara (de espaldas)

El abrazo de estos huérfanos de la guerra se convirtió en uno de los gestos de reconciliación con más resonancia de los últimos años en el país y el continente. De un lado, se reconoce que el hijo del asesino no debe ser condenado ni tratado como criminal por llevar sus genes (el matón fue Pablo, no Sebastián). Del otro, es la seña de que el hijo del asesino reconoce los errores de su papá, los asume, no quiere repetirlos y desea ponerle fin a la historia (finalmente, todos los protagonistas de esta reunión son víctimas). Pecados de mi padre es también un llamado para que la violencia vivida en la época de los carteles no vuelva a ocurrir, como dice Sebastián: “Todos los adolescentes y todos los jóvenes quieren ser Pablo Escobar, pero todavía no saben muy bien para qué, ni qué fue lo que hizo ese señor, no conocen la historia y ya quieren ser Pablo, creo que si la conocieran, ninguno osaría repetirla”. El documental termina. Ruedan los créditos, se oye la canción de Tom Waits, Sins of My Father (Pecados de mi padre) y en la memoria de todos quedan resonando las palabras de Rodrigo Lara: “Vamos pa’lante, vamos pa’lante”.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “‘Pecados de mi padre’ / Revista GENTE

  1. armando escandalo

    Asi se hace, en este pais lleno de odio y guerra sucia por parte de todos los factores armados tanto estatales como al margen de la ley una reconcialcion de esta indole es ejemplrizante, tome copia Dr uribe y deje de armar paracos

  2. Laurita

    Estos hombres son ejemplo de vida, lo más importante dan muestra y enseñanza de que la RECONCILIACIÓN es posible a través del perdón.
    Un abrazo para todos y que esta triste historia no se repita nunca en la humanidad.
    Un abrazo para todos.
    Laurita

  3. Charo

    Acabo de ver eldocumental y he quedado gratamente sorprendida. Independientemente de lo bien realizado y de la excelente edición, lo más impactante es la actitud de Sebastias, y de los hijos de Lara y Galán. El priemro por haber tenido el valor de acercarse a ellos, que son grupo, y al ser un grupo de víctimas tienen más fuerza que el propio Sebastían, quien va a compañado a la reunión por su dolor y su sencillez, a pedir un perdón que no tiene porqué pedirlo. Los hijos Galán y el joven Lara, todos políticos, hombres de éxito y queridos en su Colombia (al parecer Lara no tanto) de corazón lo reciben y conviven con él.
    Imagino la tensión, el nervio, lo difícil del momento, que finalmente salió airoso.
    Imagino que luego de ese encuentro, sus vidas han tenido un cambio, tal vez el dolor y el odio de los hijos huérfanos hacia todo lo que represente a Pablo Escobar ha disminuido.
    Felicidades al realizador del documental, a la excelente voz del narrador, que conduce el documental con una voz tranquila que transmite sentimientos sind escribirlos.
    Felicidades a Sebastián, me gustaria tenerlo como amigo!!!!!

    • Johnpy

      Momentos como estos son los que necesita nuestra prospera Colombia, que bien es saber que aqui estan reunidos nuestros futuros presindentes, quienes le aportaran un gran desarrollo a nuestra democracia, para asi por fin soñar con ese gran mañana.

      Saludos y mucha admiración

  4. Es un buen ejemplo para esta Sociedad que día a día hacen que nos involucremos con la intolerancia de las personas que nos rodean y que no admiten una palabra para rectificar lo malo que se ha hecho, Ojala se concientizaran y viviéramos con el perdón para que nuestros hijos que son el futuro no vivan tanta violencia.

    Felicidades y pongamos en practica todo lo que este relacionado con lo bueno que nos rodea para estar felices y ayudarnos unos a otros.

  5. alex

    QUE DIOS TE BENDIGA SEBASTIAN A TI, A TU MADRE QUE LA ADMIRO POR SER ESA GRAN MUJER DE EMPUJE, DE HOGAR, DE FAMILIA Y A TU LINDA HERMANITA QUE EN ESA NIÑEZ QUE TUVO A TU PADRE PUDO GOZARLO Y VIVIR COMO ESA PRINCESA QUE SIEMPRE SERA Y HOY HECHA UNA BELLA MUJER, QUE NO DEJE QUE LAS CRITICAS O MALOS COMENTARIOS LA LASTIMEN… QUE DIOS Y LA VIRGEN DEL CARMEN LOS GUARDEN Y ALGUN DIA QUE VAYA POR ALLA A LA ARGENTINA ESPERARIA TROPESARME EN EL CAMINO CON USTEDES. GRACIAS…

  6. claudio

    yo creo que los hechos hoy po hoy superan la realidad y hasta la ficcion, si realmente el no vivees lamentable , todos tenemos derechos a vivir sea de la forma que sea

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