Los tres tenores y su luz verde

En la edición de septiembre de 2009 la revista GENTE Colombia anunciaba que los tres tenores: Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón, darían mucho de que hablar al entrar en las arenas presidenciables. Hoy ya se conoce que será el primero de ellos el que buscará la presidencia de Colombia por el partido Verde. Los dejamos con el texto, la entrevista y las fotos publicadas en ese número. Vale la pena revisar el material. Ya saben que en este blog pueden encontrar los perfiles políticos de quienes buscan la presidencia del país. (Aquí abajo la portada de la edición de septiembre de 2009)

Fotografía: Ricardo Pinzón / © Revista GENTE

Por León Valencia / Especial para GENTE

La decisión de Antanas Mockus, Lucho Garzón y Enrique Peñalosa de avanzar hacia un proyecto político común es la mayor novedad de la actual campaña electoral. El experimento tiene un potencial enorme, pero está, igualmente, preñado de dificultades. Se trata ni más ni menos que reunir en un solo partido tres expresiones de la sociedad colombiana y tres miradas de la  vida en comunidad.Los orígenes sociales están bien marcados y recorren la geografía humana del país. Peñalosa es fiel representante de la élite empresarial y política; Mockus creció y se formó en el ambiente cultural de una clase media ilustrada y crítica,  y Garzón  viene de las clases populares y se forjó en la calle en un entorno de rebeldías sindicales y de militancia de izquierdas.

Peñalosa aprendió a caminar por las alamedas y avenidas de las principales capitales del mundo de la mano de su padre diplomático y representante de Colombia en organismos internacionales. No es atrevido decir que su preocupación por la calidad del espacio urbano y las mejores condiciones de vida que de allí se derivan nació en esos años de grata infancia en París y Nueva York.

Mockus hizo una larga carrera de educador y polemista en la Universidad Nacional que ha sido, sin lugar a dudas, el templo del humanismo en Colombia y allí se inventó un arsenal de artefactos simbólicos para disparar sobre el imaginario ciudadano en procura de transformar rutinas de violencia y agresión, y ponerle un dique a los hábitos de saqueo y malversación de lo público. Estudiantes de la época recuerdan la capacidad imaginativa del profesor Mockus para contrarrestar los anquilosados argumentos de estudiantes sectáreos.

Izquierda a derecha: Lucho Garzón, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa. Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

Garzón lleva tatuada en el alma  la marca de la exclusión y su memoria se agita con los recuerdos de una niñez sin padre y una juventud en las barriadas obreras de Barrancabermeja donde insubordinó pobladores y operarios para alcanzar salarios y derechos en la turbulencia de los años ochenta. El compromiso social está en su vida, su diatriba contra la indiferencia y sus luchas contra el hambre y la inequidad no las toma prestadas de teorías políticas. La violencia no le ha sido ajena. Algunos de sus mejores amigos murieron en sus brazos en los tiempos duros de la guerra sucia.

Pero, ¿qué vio en ellos la ciudadanía bogotana para exaltarlos a la condición de alcaldes? Una forma distinta de hacer política, un enorme liderazgo y un acendrado espíritu de cambio. Y los tres respondieron en cada uno de sus gobiernos –que fueron sucesivos– con creces a la confianza del electorado. Antes de ellos, Bogotá era una urbe desordenada, sucia y en la que las aguas de los torrenciales aguaceros arrastraban como en un naufragio por sus calles un torbellino de basura que a nadie escandalizaba.

Con su esfuerzo, la ciudad sufrió una transformación que sirve de ejemplo en los centros de estudios donde se analizan hacia dónde deben dirigirse los conglomerados humanos. Peñalosa llenó la ciudad de obras en las que se destacan maravillosas bibliotecas en los barrios populares. Mockus con un ejército de mimos elevó los niveles de respeto y tolerancia a niveles conmovedores, y Lucho dignificó una cosa tan elemental pero tan esencial como el hecho de que cada ser marginado tuviera su comida diaria. Y entre los tres jalonaron la idea del derecho al espacio público. Incluso, fueron más allá al reinvindicar cada uno a su manera, el placer –tan colombiano– de rumbear y gozarse la noche. Por si esto fuera poco, cada uno tuvo en primera línea de su mandato a los niños y a las mujeres. Sin necesidad de alardear en un discurso de género, son los tres hombres que más han defendido las conquistas de las mujeres en los distintos escenarios en la ciudad que gobernaron.

Mockus, Garzón y Peñalosa / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

Son las cosas que les pueden ofrecer juntos al país y muy especialmente a los habitantes de las grandes ciudades. “Así como lo hicimos con Bogotá, ahora vamos a transformar a Colombia”, se les ha escuchado decir en los últimos días. Y ¿cómo lo hicieron? Los tres lo explican con sencillez: un manejo transparente de los recursos, un no rotundo a la politiquería y una gestión que sacara a la ciudad de su atraso provinciano y la enrumbara hacia la modernidad en donde la educación y la salud llegaran a cada esquina. Además ellos sonríen y dicen que lo hicieron trabajando duro –como el Presidente– pero sin perder el buen humor. Toda esta frescura y espontaneidad están en el imaginario colectivo de los ciudadanos a pesar de que ninguno de los tres hoy obstenta un cargo público.

Es por eso que ellos y Sergio Fajardo son, quizá, los únicos que pueden generar un fenómeno de opinión para enfrentar y derrotar al presidente Uribe y al uribismo en esta o en las próximas contiendas electorales. No hay nadie distinto a la vista que pueda lograrlo. Sólo pueden aspirar al éxito quienes sean capaces de convocar al electorado urbano más independiente y libre, y ellos, sin duda, tienen la materia prima para hacerlo, tal como lo hicieron en las pasadas elecciones locales  Alonso Salazar en Medellín, Jorge Iván Ospina en Cali y María Mulata en Cartagena. Además, quienes puedan representar una alternativa para empresarios, forjadores de opinión y líderes sociales y políticos que  acompañaron a Uribe en sus dos mandatos, pero ahora alcanzan a ver el gran daño que puede causarle a la institucionalidad una segunda reelección. Si algo une a estos tres hombres es la honestidad y transparencia con que manejaron cada peso del voluminoso presupuesto capitalino. De hecho, Bogotá contribuye con un 27 por ciento al PIB del país. La economía de la ciudad es tan robusta que es igual en cifras a la que maneja un país como Uruguay. Y todos los estudios muestran que ellos fueron impecables en el manejo de cada peso.

Los tres tenores pisan fuerte / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

Ese pasado limpio y los sueños por construir un país mejor lo han ido perfilando en cada una de sus acciones cotidianas y declaraciones públicas desde que anunciaron su alianza. Y a pesar de las diferencias, cada día trabajan en los elementos que los unen. De hecho, se juntaron y escribieron para GENTE las definiciones de algunas palabras en orden alfabético como primera muestra de que tienen pensamientos similares (ver artículo ‘La voz de los tres tenores’).

Esa es la veta que seguramente quieren explotar los ex alcaldes y por ello han dado en  buscar una unidad que no es fácil, un agrupamiento que, como ellos mismos dicen, no se intentaría si los canales normales de la política no estuvieran obstruidos. Ellos saben que les quedará más difícil al Polo Democrático, el cual ha perdido la aureola de novedad, y al Partido Liberal sin líderes carismáticos, generar un fenómeno de opinión capaz de cuestionar la favorabilidad en las encuestas que ostentan Uribe y el uribismo.

Una muestra de las grandes dificultades para construir un proyecto que sirva a la vez para caminar en la actual campaña electoral y anunciar un propósito de largo alcance, lo tuvieron los ex alcaldes en las primeras reuniones en las que aun estaban Sergio Fajardo y Marta Lucía Ramírez. No pudieron encontrar una fórmula para definir la candidatura presidencial y la conformación de las listas al Senado y a la Cámara, por lo cual Fajardo y Ramírez decidieron  hacerse aun no se sabe si temporal o definitivamente a un lado.

Sin embargo el horizonte no está despejado. El mayor escollo es la mecánica pura que pasa por consolidar un partido propio para exponer sus propuestas. La otra dificultad es cómo elegir a uno para que sea candidato y los otros dos se sientan tranquilos. Los tres explican que en esa tarea están. Por ahora se sabe que su proyecto es ambicioso y le apuestan a los premios gordos: la retoma de la Alcaldía Mayor de Bogotá, el Senado y la Presidencia. Las fórmulas para decidir quién irá van desde el simple consenso hasta una compleja encuesta.  En el horizonte gravita también el reto monumental de vencer a Uribe. Ellos se desmarcan de este debate y aclaran que van más allá y dicen que no les interesa agudizar la polarización: “Nosotros no somos uribistas ni antiuribistas sino post-uribistas”, sentencian.

Los tres tenores / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

La voz de los tres ‘tenores’

A pesar de sus diferencias, hay conceptos claros que unen a Antanas Mockus, Lucho Garzón, y Enrique Peñalosa. Prueba de ello es este diccionario que escribieron a seis manos para GENTE y en el que definen algunas de las palabras que a diario se usan en el país.

Amistad: empatía con límites. Disfrutar y compartir momentos, proyectos, ratos y, sobre todo, complicidad para lo bueno.

Bogotá: nuestro hogar, nuestro dolor, nuestra felicidad y nuestros sueños. Una verdadera zona de despeje por la vida y por la paz.

Colombia: país por el que soñamos, trabajamos, rezamos, sufrimos y disfrutamos.

Chávez: el resultado de 20 años de irresponsabilidad de la dirigencia política tradicional en Venezuela. Y una mala copia de Bolívar vía internet.

DAS: el ‘voyerismo’ puesto al servicio de los malos.

Esperanza: confianza en que es posible hacer un sueño realidad.

Farc: grupo delincuencial que le ha generado dolor, atraso y desempleo a millones de colombianos.

Ganar: aumentar el bienestar de todos. Convertir los sueños y proyectos en mejor calidad de vida. Contar con el reconocimiento permanente de la gente.

Hecatombe: palabra que no está en nuestro diccionario.

Izquierda: la que busca una verdadera igualdad y no la que busca complacer a los poderosos. Un ejemplo, Luiz Inácio Lula da Silva,  presidente de Brasil.

Independiente: una política de principios éticos que jamás negocia sus posiciones a favor de prebendas, puestos o contratos. Extremo centro que debe salir victorioso entre la extrema derecha y la extrema izquierda.

Jóvenes: escépticos a los que hay devolverles la esperanza.

Karma: el mesianismo de algunos que se creen que están reemplazando a Dios. La angustia de no darles a nuestros hijos el mundo que quisiéramos entregarles.

Legalidad: lo que le falta a la política de hoy.

Mentira: lo que justifica a quien no tiene autenticidad.

Antanas Mockus, el verde presidenciable / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

Narcotráfico: fuente central de los males colombianos. Una plaga y una infección que nos está costando sangre, atraso, destrucción de valores y que tenemos que acabar por el bien de las futuras generaciones.

Opción de poder: la ilusión de quienes queremos cambiar la política.

Presidencia: la necesidad de recuperar el abecedario íntegro porque en La U no se acabaron a las letras.

Parapolítica: en este gobierno desgraciadamente se convirtió en una categoría más de la meritocracia.

Quijotesco: nosotros tres.

Referendo: un hotel de lujo al lado de un precipicio.

Sabiduría: equilibrio, conocimiento pertinente, serenidad y conversación. Reconocer que todos los días aprendemos.

Torcido: lo contrario de recto.

Uribe: actor excelente que se toma tan en serio el libreto que no lo quiere soltar. Buen ser humano y un gran presidente, a punto de cometer un error todavía más grande. El ícaro posmoderno que en cualquier momento se puede derretir a pesar de su crecimiento.

Victoria: muy buen alimento cuando se recibe sin soberbia, sin arrogancia y sin prepotencia.

WWW: una herramienta maravillosa para acceder al mundo y al conocimiento con un riesgo de quedarse en un nivel muy pandito si no se usan otros medios.

Xenofobia: el miedo de los privilegiados.

Yidispolítica: una vergüenza para los políticos tradicionales, en especial para el Partido Conservador.

Zanahoria: reivindicación de la calidad de vida y la más bella demostración de que una rumbita no le hace daño a nadie.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Los tres tenores y su luz verde

  1. Deshonor e indignidad

    Indiscutiblemente y con gallardo comportamiento los tres verdes con decorosa cordura fueron la luz blanca en las nefastas elecciones del M-14.
    Son tres presidenciables que en buena hora se lanzaron en forma mancomunada, y formaron el mejor de los equipos que nos dejo una inmensa lección. Éxitos al doctor Antanas para las presidenciables. Además con Peñaloza y Lucho lograran un excelente gobierno si ganan las elecciones de Mayo 30.
    Pero:
    La registraduria es culpable absoluta de los penosos hechos ocurridos en las elecciones de congreso y consulta conservadora del M-14.
    El registrador dubitativo y con balbuceos trata de explicar lo inexplicable. De manera ninguna se puede culpar por la cuerda más delgada al jurado de votación. Ante unos complicados tarjetones los jurados en solo unas horas en tres días, muchas veces con pésimos videos y fallas de sonido, salieron con un enredo en sus cabezas inmenso para asumir tan delicada función.
    De la misma manera la empresa UNE no podía como lo dijo uno de sus directivos: “Si no se pica la caña, no podemos hacer panela”. Si bien es cierto durante veinticinco años la empresa Impresos y Computadores realizo una excelente labor, de la cual no recuerdo se hayan recibido quejas, también es cierto que las renovaciones llegan. Tal vez a UNE le toco bailar con la mas fea, en Colombia estamos en mora de tener el voto electrónico, no podemos continuar con el conteo manual para luego ser procesado electrónicamente.
    Lo obvio era contar los votos de la consulta prioritariamente, pues son de más ágil práctica en la cadena que lleva al consolidado en cuestión de horas; para luego iniciar con el chicharrón del conteo de los tarjetones para el congreso.
    Personal e independientemente de por quien coloque mi chulo en el tarjetón de la consulta conservadora. No daré credibilidad al escrutinio final.
    Ya debe estar montada la logística para las elecciones del M-30; e igualmente se nos vino la noche encima, para iniciar ahora mismo y con la más expedita pedagogía la selección y capacitación para los jurados de las presidenciales.
    Lo ocurrido el pasado domingo marcara un inmenso lunar negro en la historia política de nuestro país, hecho que por demás ni olvidaremos ni perdonaremos.

  2. juan c

    Hay dos sentencias populares que definen nuestra pobre mentalidad y nuestra tragedia ciudadana : Los llamados 11avo mandamiento : “no dar papaya” y 12avo mandamiento : ” no desaprovechar papaya”.
    Son las dos mas pobres contribuciones de la sabiduria popular a la cultura de la ilegalidad. Es la cultura del gana pierde, del tumbis, del no ser pendejo y todos nos jactamos a diario de haber sido mas astutos que el sistema, que la ley, que el colega, que el vecino; el rebusque nos ha llevado a vanagloriarnos de la trampa, ser recursivo se confunde con ser torcido; ser derecho se confunde con ser pendejo, es la apologia de la marufa, todos nuestros chistes se jactan del colombiano vivo contra el gringo pendejo que si cumple la ley.
    El vivo vive del bobo y el bobo con su bobada oimos decir a diario; es licito bien visto “aprovechar las oportunidades porque son calvas”; oportunismo, paracaidismo, lagarteria, ventajismo, atajo, todo resume un complejo de inferioridad que trata caricaturalmente de mostrar que los colombianos somos raza superior y que “colombiano no se vara” quiere decir que nuestra astucia tolera sobrepasar las fronteras de nuestra propia etica y moral acomodaticia. Menos mal llegaron politicos como mockus y fajardo que entienden esto y que lo van a erradicar. La corrupcion no se acaba con leyes ni multas. Se acaba con el ejemplo, con el liderazgo de politicos impecables y humildes y con conciencia colectiva de ciudadanos normales que no pretenden ser mas astutos que los demas.

  3. ¿Que mas podemos decir? Dejar pasar esta oportunidad sera condenar a Colombia a un gobierno basado en el odio y la injusticia. No quiero la misma politica de siempre: corrupcion, recursos nacionales mal utilizados o pasarse por la faja la constitucion y cambiarla como mas convenga.Yo quiero transparencia, justicia e igualdad.
    Yo votare por MOCKUS.

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