Pirry y su año más difícil

Pirry / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia

El año pasado fue uno de los más difíciles y dolorosos para el conocido periodista boyacense Guillermo Arturo Prieto La Rotta, más conocido como ‘Pirry’. A los 40 años y con la muerte de su padre como detonante decidió bajarle la dosis a su rutina agobiante de trabajo y rumba para volver al inicio, a escalar, a tratar de entender quién es. En una charla pausada y sincera el presentador conversó con GENTE sobre sus miedos, el desmadre, el salto más arriesgado de su vida y, claro, habló de mujeres (Artículo de portada de la edición de noviembre de 2010 de la Revista GENTE Colombia).

Pirry / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Por Francisco J. Escobar S. / Jefe de Redacción / GENTE

Sixta, la morena que se encarga de mantener limpio y ordenado el apartamento del creador del programa Especiales Pirry, abre la puerta de entrada y me pide dulcemente que me quite los zapatos antes de seguir. Siento el frío del piso y veo al fondo al dueño de casa quien me espera en su sala sentado en un sofá negro. Sixta, rápida y entrenada, sirve pronto dos cafés (la bebida por la que el dueño de casa siente adicción) y Guillermo Arturo Prieto La Rotta, quien lleva una camiseta negra, un pantalón tipo piyama de cuadros rojos y blancos y unas medias gruesas de dormir, admite que no sabe bien por dónde empezar esta entrevista. “No quiero que se escriba lo de siempre: ‘Nació en Tunja el 3 de mayo de 1970, en el colegio le decían Pirry porque era muy bajito, estudió zootecnia, impulsó el bungee jumping en Colombia, su mejor amiga es una tarántula…’. Me gustaría hablar de otros temas, no sé, por ejemplo, de lo duro que ha sido este año para mí. Antes de comenzar quiero explicarle algo…”. Me hace un gesto para que apague la grabadora. Off.

Son las 7 de la noche de un miércoles de principios de noviembre, Pirry habla mirando al infinito  –con tono reflexivo– desde el piso 13 de su edificio al norte de Bogotá. Divaga, hace algunas confesiones  y luce menos cómodo que una semana atrás, cuando comenzó esta charla con GENTE en las alturas de Suesca, municipio cercano a Bogotá al que acude con frecuencia a escalar y donde ahora tiene su restaurante Vámonos Pa’l Monte. Antes de encender la grabadora hacemos el pacto de intentar esquivar lo que ya está escrito, de sobrevolar los lugares comunes; esta no será una charla sobre periodismo o lo que ha aprendido del oficio desde que en el 2002 comenzó a dirigir su propio programa (El mundo según Pirry). El que fuera presentador de La isla de los famosos y actor pasajero de Francisco, el matemático quiere comenzar hablando de su viejo.

Pirry / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

El padre, el hijo, el origen

El rec está encendido. El cronista comienza su monólogo freudiano. Explica que el detonante que lo llevó a liberarse de la enfermiza espiral en la que estaba metido (trabajo-rumba-trabajo-más rumba) fue la muerte de su padre. Jaime Prieto, esposo de Clara La Rotta, papá de Guillermo Arturo, María del Pilar y Sonia –hermanas menores del periodista–, trabajó toda su vida como empleado del poder Judicial y murió de un cáncer de pulmón a finales del año pasado. Pirry lo acompañó durante los más de dos años que duró su fase terminal.

Los papás y los hijos, una historia que nunca acabará de contarse. Jamás vamos a terminar de entender ni de conocer a nuestros padres, siempre los vamos a culpar por lo que no hicieron, por lo que no dijeron, por los complejos que nos heredaron y los miedos que tal vez sin querer nos ayudaron a alimentar. La relación de Pirry con su viejo no se aleja de ese retrato. “No era mala, pero sí distante y a veces fría. Crecí en el altiplano, donde los hijos no se tutean con su padre, donde el afecto entre los varones y sus papás no se manifiesta con besos y abrazos. Me acostumbré a eso. No podía pedirle otra cosa, mi papá quedó huérfano de padre y madre cuando apenas tenía 15 años, no tuvo una figura paterna. Le tocó trabajar desde muy joven, siempre fue muy cumplidor, luchador, pagaba las cuentas, pagó mi universidad. Sin embargo, en lo afectivo creo que hubo algo incompleto entre nosotros, existía una distancia que yo, que me fui de la casa a los 17 años, no había logrado acortar. Lo paradójico es que la enfermedad que se lo llevó, fue también la que nos acercó, la que nos hizo abrazarnos y mirarnos a los ojos”. Pirry quería recuperar el tiempo perdido. Le consiguió a su viejo una casa en Villa de Leyva y ahí pasaron horas conversando. “Los domingos por la mañana cuando iba a visitarlo me metía entre las cobijas con él y le leía alguna revista. Un día estábamos en esa rutina y de repente sentí su mano que me acariciaba la cabeza como a un hijo chiquito, cuando caímos en cuenta de la situación nos miramos en silencio, sorprendidos, era como ¡huy, qué está pasando!. Fue muy bonito. La enfermedad de mi papá me hizo reflexionar sobre qué vale la pena en la vida. Después de 10 años de correr vertiginosamente en busca de historias que contar, su muerte me devolvió a lo básico, al origen, a preguntarme por qué hago lo que hago, qué quiero, qué me hace feliz. Estoy en esa etapa. Ese ha sido el gran cambio que he tenido en estos meses. Por eso volví al campo, a escalar, al deporte”. Se le escucha rejuvenecido. “Mis rutinas eran muy locas. Trabajaba mañana, tarde, noche, fines de semana, y en cuanto tenía un rato libre me iba de desmadre, de fiesta, a desahogarme, y luego otra vez, a viajar, a realizar otra crónica. Ahora entendí que debo delegar obligaciones, necesito tiempo para mí”.

Pirry/ Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Un gran bailador

Antes de marcharse Sixta le prepara a Pirry otra taza de café. La noche bogotana sigue su curso, afuera se escucha una sirena de ambulancia y aquí adentro suena de fondo la canción Sing de la banda británica Travis. Detrás del anfitrión, en la repisa superior de la biblioteca, hay una larga hilera de galardones televisivos (entre ellos un Simón Bolívar) y está el recuerdo de la nominación a un premio Emmy –el más importante del mundo– por su programa sobre el asesino y violador de niños Luis Alfredo Garavito, una historia que le dio bofetadas y elogios al mismo tiempo. Es un hombre de muchos premios, pero de pocos amigos. Es culto, melómano, buen bailarín, romántico (escribe cartas de amor), ordenado y vanidoso, le contaron a GENTE dos de sus exnovias: la presentadora Mónica Fonseca y la periodista María Alejandra Cardona. Es constante, sincero, divertido, un gran narrador de historias, un tipo casero, según su amiga, la libretista Ana María Parra. Todas coinciden en que, contrario a lo que se cree, es tremendamente tímido.

Detesta ser tan explosivo (“mi mal genio es famoso”) y a veces no soporta sus propias inseguridades, por eso las enfrenta. Varias semanas atrás, cuando pensaba que jamás en su vida se atrevería a realizar un base jump –salto en paracaídas desde un punto fijo, modalidad que conoció hace ocho años y para la que ya se sentía muy “viejo”–, probó su primero. Ese fue otro de los puntos cruciales de su cambio. “Ahora me he reencontrado con otra de mis pasiones: el paracaídismo. Hace un mes hice 43 saltos de avión en Estados Unidos”. Pero ninguno se compara con el que daría días después en Idaho. “Estaba ahí, parado al borde de un puente sintiendo que eso de alcanzar los sueños nada tiene que ver con la edad. Cuando me hablaban del base jumping pensaba: ‘eso no me tocó a mí’, y ahora me alistaba para enfrentar la experiencia más radical de toda mi vida. ¡Estaba cagado del susto!”. Leyeron bien, Pirry tenía miedo. No le faltaban razones porque, a diferencia de saltar de una aeronave, en esta modalidad el piso está muy cerca, no existe segunda opción, no hay margen de error, un descuido lleva a una muerte segura. “Eran solo 170 metros y tenía una oportunidad. Repasé al pie de la letra las instrucciones y recordé la conversación que había tenido con una amiga budista sobre los dos factores que más oprimen la vida de los hombres: el ego y el apego. Al sacar mi ‘cuerpecito’ por delante del puente me sentía así de chiquito, el ego se quedó dentro del puente. Uno no se avienta pensando: ‘soy un putas’, uno piensa: ‘no soy nada’”. Se acercaba el instante crucial. “Para saltar hay que desapegarse y no hablo de dejar la vida de lado. Para dar ese paso uno tiene que olvidarse de sus temores y sus inseguridades. En ese momento no se puede pensar en nada ni en nadie. Me dejé ir. La sensación es… ¿cómo se lo cuento? Venga y le pongo el video”.

Pirry / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Héroes, superhéroes, superchicas

Vamos a su habitación (en la que hay un paquidérmico televisor de alta definición; “una de mis grandes posesiones”, dijo en una vieja entrevista), me muestra el salto –sí, tenía cara de susto– y al verlo aquí al lado, ileso, dan ganas de gritarle: “¡hermano, usted no está loco, usted es un sobreviviente!”. Ahorro palabras, y aunque le prometí que le haríamos un dribbling a los lugares comunes, a mí me parece el comportamiento de un suicida (filosófico, eso sí). “¿Si ve? Eso es lo que se suele decir. A mí me gustan los deportes de aventura, como escalar o tirarme en paracaídas, pero no es porque me quiera matar. Caminar cerca de la delgada línea que separa la vida y la muerte no significa que quiera morirme. Es, ¿cómo se lo explico?, como estar parado en el borde de la azotea de un edificio muy alto: ver hacia abajo me emociona, pero no me mueven, ni un poquito, las ganas de tirarme en caída libre. Todo lo contrario, mirar hacia el fondo me hace apreciar mucho más la seguridad de tener los pies donde los tengo. La mayor aventura es la vida diaria porque cada mañana al levantarnos damos un salto al vacío”. Insisto, le digo que el día que estuvimos en Suesca tomándole fotos mientras escalaba, se notaba que el momento que más disfrutó fue cuando trepaba la roca sin cuerda ni protección, abandonado a su propia fuerza y estrategia. Un fallo de cálculo pudo haber sido fatal. Se ríe. “No, eso parece, pero no es así. Yo no lanzo una moneda al aire para ver qué pasa con mi vida. La escalada me ayuda a recordar que siempre debo escuchar a mis temores, pero también que debo sobreponer la razón al miedo. Lo importante es tener prudencia y respeto, el día que no los tengas, te matas. Esa tarde me sentía muy seguro, estaba muy concentrado, por eso me atreví a subir así”.

Caminamos de regreso a la sala (creo que ya no le queda café). Seguimos en la plática nocturna, hablamos de complejos, buceo, África, matanzas, París, las críticas –que aunque no quiera lo afectan mucho–, cine, libros (anda leyendo La conjura de los necios), se cuelan más lugares comunes. Tienen razón sus exparejas: Pirry es un conversador inagotable. Pero a veces al experimentado reportero, al hombre que ha viajado por más de 44 países y que ha gastado más de cuatro pasaportes, se le queda en los ojos un gesto de niño indefenso. Una de sus exnovias lo describió como “un niño en busca de afecto”. Así, es fácil imaginárselo en esos días de infancia en los que coleccionaba las historietas de El Hombre Araña (su mamá le quemó la colección porque los cómics no eran para jovencitos decentes) y veía en la tele las aventuras de los superamigos: “Los héroes y los superhéroes eran muy importantes para mí, me encantaban los del Salón de la Justicia hasta que aparecieron los Gemelos Fantásticos quienes, con todo el respeto, me parecían un poco gays. Quizá Linterna Verde fuera aún más gay, quién lo sabe, ¡pero esos trajecitos que usaban los Gemelos!”.

Pirry / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Lo singular del asunto es que para muchos de sus fans y para buena parte de quienes lo apoyan en Facebook (tiene casi un millón y medio de seguidores), Pirry es como una suerte de héroe que lucha contra los ‘malos’, las injusticias y hasta el calentamiento global en sus crónicas televisivas. Un superhéroe diestro en darse porrazos, que tiene tres vértebras fisuradas, dos hernias pronunciadas y una rótula recién reparada; uno al que le ha costado encontrar una Luisa Lane. “La relación sentimental más larga que he tenido en mis 40 años de vida duró un año y medio. Creo que eso no habla muy bien de mí, quizá me aburro pronto, quizá soy muy inquieto. Hace unos años me parecía una locura pensar en matrimonio o en ser papá, hoy todo lo miro con otros ojos, veo a los hijos de mis amigos y me parecen extrañamente lindos e increíblemente soportables. Me he dado cuenta de que uno no puede dar nada por sentado, todo es relativo y cambiante en la vida”. Se detiene, piensa en lo que dijo, y sigue. “Me ilusiona esa idea que nos han vendido de encontrar a la persona ideal con quien compartir el resto de la vida, ese amor que hay en la literatura o en la poesía, no me cierro a eso, pero por ahora llevo un tiempo solo”. Me pide que apague la grabadora otra vez. Off. Un par de confesiones. De nuevo grabando. Hablamos de mujeres (¿de qué otra cosa hablan los hombres al fin y al cabo?): “He tenido mis historias, claro que las he tenido. Cuando era adolescente vivía muy frustrado porque era bajito y no entraba en ese mercado competitivo, no me sentía tenido en cuenta por las mujeres. Pero la vida tiene sus compensaciones y aunque todavía tengo muchas inseguridades, puedo decir que si escribiera un libro sobre las que han pasado por mi vida me sentiría muy orgulloso de algunas páginas y muy feliz de recordarlas, de haber disfrutado del calor, el amor, la inteligencia, la conversación y el cuerpo de todas ellas. Tengo hasta una historia como de cine, en una isla desierta, y bueno, también quedaron corazones rotos y dolores que uno no hubiera querido vivir, pero que son parte de las relaciones humanas. Creo que algunas cosas podrían haber sido mejores, en fin: el pasado es historia, el futuro es un misterio y el presente es un regalo”. Las últimas frases las dijo el Maestro Tortuga en la película Kung-Fu Panda.

Pirry / Foto: Jonathan Flórez

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11 comentarios

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11 Respuestas a “Pirry y su año más difícil

  1. john jairo hoyos

    Que bueno enterarse que personajes como el que aun siendo heroes para muchos, son mas parecidos a uno de lo que se espera, eso nos hace darnos cuenta de que todos podemos ser un super heroe para algunos en nuestra corta vida hay que buscrnos y ojala algun dia encontrarnos para asi mismo lograrlo

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  3. alejandro

    pirry debio ser muy perro con las viejas pa estar solo hoy , el tipo es admirado por k es un man k enseña cronicas y es escalador y la gente lo ve como un uyyy k chevere k moda, full locura, etc, pero nada mas, la esencia del ser humano es haber tenido generacion, crear vida y el solo es una imagen publicitaria, cosas buenas ha hecho pero si esta solo sera por algo.. pobre man.

  4. alejandro

    me gustaria conocer el restaurante de pirry dicen que es muy acogedor , donde queda? en Suesca? tiene pagina web? k ofrecen de platos? Pirry es Budista?

  5. DianaI

    Será que yo si fuí importante para ti? Todavía me recuerdas? Me quieres?

  6. yuleima vargas alvarez

    hola pirry siempre veo tu programa y me parece vacano y recherche como decimos aca en la costa me gusta la forma como te expresas y el respeto que sientes por las personas tambien me gustaria un dia visitaras la vereda donde vivo porque se que te gusta mucho compartir con la gente.llamame si puedes.3126125353 pa que te comas un sancocho de gallina o de pescado.

  7. Lenhar McCaring

    Siento cierta repugnancia por este tipo. No sé porque me desagrada tanto; quizás sea porque me fastidia esa falsa humildad que trata de manejar y que en realidad es una fanfarronería disimulada. Todo lo que le huele a católico es para el motivo de crítica, vainazo, injuria, burla…pero claro, él se cree genial y sobrado. ..Pero bueno, hay mucha gente a la que le gusta y eso se debe respetar. Nade que hacer…

  8. Sandra

    Buena entrevista,la encuentro muy humana y agradable para leer, engancha la historia de alguien a quien yo a ojo pensaba que era mas feliz que una perdiz. Nunca sabemos que hay detras de los famosos, es corta y resume lo que se debe saber basicamente de Pirry sin pasar la linea de lo personal. Me llama la atencion que escriba poemas de amor. Un saludo

  9. galia rocio sandoval pedraza

    hola pirry realmente te admiro mucho y me encanta ver tus programas son muy interesantes… tu no me conoces pero leyendo tu entrevista tenemos algunas cosas en comun yo tengo 18 años y siempre he querido estudiar comunicacion social y desde hace seis años tu eres mi modelo a seguir y espero poder cumplir mis metas y algun dia ser como tu…. graxias x ser mi ejemplo

  10. Nohemy Velasquez

    Hola Pirry,
    Tus programas son muy interesantes , me gustaria que tratara el tema del LUPUS ERITOMATOSO SISTEMICO, mostrar la realidad de estos pacientes, asi como haz tratado con los demás temas como la drogadiccion, la bulimia en fin… pues tengo esta enfermedad y me gustaria conocer pacientes aunque sea por este medio ver como evoluciona esa enfermedad, como es el comportamiento de ellos como logran sobrevivir en fin… te lo agradeceré profundamente… te admiro un resto!!!

  11. Pirry me entere por un conocido muy serio y gerente de un banco, que es gay de que acostumbras a ir a bares gay y buscar muchachos,m lo que para mi no me parece raro dado a tus tendencias a favorecer a la comunidad LBG, pero si me gustaría que te definas y como se dice, salgas del closer públicamente para que todos vean tu filosofia de la vida y no trates de aprobar lo que repudiamos 35 millones de Colombianos, creo que eso si es lo peor de tu año de vida

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