Chivolo, la tierra prometida

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

A propósito de la reciente aprobación en el Congreso de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, GENTE presenta la historia de un pueblo que vivió el drama del desplazamiento y el despojo, y que luego de ocho años de destierro empezó su retorno, aún en medio de las amenazas de quienes dicen ser los verdaderos dueños de las tierras y no son más que testaferros del ex paramilitar ‘Jorge 40’. Chivolo, en el corazón del departamento del Magdalena, donde brota la yuca y el maíz, guarda sólo una parte de esas 4 millones de historias de las víctimas que hoy, después de una sangrienta guerra, ven llegar una luz de justicia, verdad, reparación y memoria (artículo publicado en la edición de marzo de 2011 de Revista GENTE Colombia).

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Hace varios años el paramilitar ‘Jorge 40’ despojó a los campesinos de sus tierras en este municipio del centro del Magdalena. Aquí montó su tenebroso centro de operaciones. Pero, tras una batalla de 10 años, lograron que la Corte Suprema de Justicia obligara al Gobierno a restituirles sus parcelas. Por eso, regresaron en una emotiva peregrinación de la que GENTE fue testigo de excepción. Relato de una lucha

Por Elizabeth Reyes Le Paliscot / Fotografía: Julián Lineros.

Saben para qué los he reunido?”. Esa fue la pregunta de ‘Jorge 40’, el temido jefe paramilitar de las Auc, un 19 de julio, hace ya 13 años, cuando vio que todos los campesinos que vivían cerca de La Pola, un pequeño caserío de Chivolo, en el centro del Magdalena, llegaron, obligados, a cumplir una cita con el destierro. Lo que sucedió después, ese sábado, es un libreto que muchos en estas tierras olvidadas recitan de memoria, como si fuera un lamento.

“Ahí se paró él, vestido de militar, con su pelo recogido en una cola de caballo, cerca de El Balcón”, dice Luis Ramos, que sobrevivió para contarlo, mientras señala una edificación en ruinas. El Balcón es una enorme casa de dos pisos que se ha mantenido en pie durante casi un siglo, y que se encuentra justo en el centro de La Pola, una tierra que se convirtió en fosa común de los hombres de Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, durante los años que quiso reinar, a punta de bala, en el Caribe colombiano. Ese pedazo de suelo también les sirvió de escondite para el ganado que se robaban no solo en el Magdalena, sino en Bolívar, y algunos afirman que de ahí salieron muchos de los paramilitares que participaron en la masacre de El Salado.

“Ese día –continúa Ramos– 19 de julio, la sentencia del paramilitar nos cayó como un látigo”. Alba Avendaño, quien también estaba presente, dice que nunca se había sentido tan humillada. “Los he reunido para informarles que necesitamos las tierras de La Pola, sobre todo las que no tienen títulos” –repite Ramos, recitando el libreto de su verdugo. “Si no hay negociación, ustedes se pueden quedar, pero cuando nosotros ya no estemos, porque es aquí donde me voy a posesionar con mis hombres”.No era la primera vez que estos campesinos eran amenazados. En los 80, cuando la mayoría se apropió de estas tierras que estaban baldías, la guerrilla del Eln fue entonces su verdugo, pero con la llegada de ‘Jorge 40’, en 1996, estos terrenos se convirtieron en un asunto de vida o muerte.

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

En esa misma reunión, el paramilitar, custodiado por hombres armados, les dio ocho días de plazo para abandonar las fincas, pero los asistentes rogaron por 15. Aceptó como si les hiciera un gran favor, y quiso –dijo– ser generoso. A los que tenían títulos les dio la posibilidad de quedarse: “pero sepan que quedan en medio de la guerra”. Esa fue su sentencia. Aterrados, muchos negociaron al precio que al ‘patrón’ se le antojaba, pero nunca les pagó.

El único que tuvo la valentía de oponerse al destierro el día de la reunión, fue un pastor evangélico al que ‘Jorge 40’ mandó a callar en medio de la multitud. Esa osadía le costó la vida: lo mataron a los ocho días, delante de los que aún estaban recogiendo sus cosas. Su esposa tuvo que rogar para que la ayudaran a enterrarlo. En esos días de terror –recuerda ella– nadie se atrevía, ni siquiera, a velar a sus muertos.

Después de La Pola, vinieron otras reuniones, idénticas, que fueron lideradas por emisarios de ‘Jorge 40’. Así se apoderaron de fincas no solo en Chivolo, también en San Ángel y Pivijay, tres municipios abandonados por el Estado, y si no –se pregunta Ramos–, ¿por qué venían los delincuentes y hacían lo que querían?

En la vereda Bejuco Prieto fueron 14 parcelas; en El Mulero, 19; en Planadas, 22; en El Radio, otras 19; en La Boquilla, 20; en Santa Martica, también 19; en Las Mulas, 13, y la lista sigue. En total, el jefe paramilitar se robó 18 mil hectáreas y desplazó a cerca de 2.500 campesinos. “Pero no crea que esto era un peladero”, dice Alba Avendaño. En La Pola había un colegio con tres profesores, un puesto de salud y una comunidad que empezaba a organizarse. Todo lo acabaron. En cada lote, los nuevos inquilinos pusieron portones y en cada portón un enorme candado.

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

La cruzada de un líder

En toda la entrada de la casa de Consuelo Padilla, sobre una pared que separa la cocina de un pasillo que da al patio, está colgada una de las últimas fotos que le tomaron a Orlando Yanes. Aparece de saco y corbata y está perfectamente peinado.

Yanes se enamoró de Consuelo cuando llegó a Chivolo a trabajar como agente en la Subestación de Policía. Se casaron en 1987 y la primera tierra que tuvieron se la vendió un amigo. La segunda se la compraron, en 1999, a un tío de Consuelo, gracias a la venta de la primera y a unos ahorros más. Tenía 62 hectáreas y se llamaba Nueva Esperanza. No vivían en la finca, pero cultivaban maíz y yuca, y tenían ganado.

Cuando ‘Jorge 40’ reunió a los chivoleros en El Balcón para despojarlos de sus tierras, Yanes no estaba, pero pronto le llegaría su turno. Todo empezó en abril de 2001 cuando el jefe paramilitar, por medio de un hombre conocido con el alias de ‘Codazzi’, le prohibió entrar a su finca, que quedaba muy cerca del lugar donde ‘Jorge 40’ había construido cuatro casas, cuatro lagos y 10 jagüeyes. Ya era común, en el centro del Magdalena, que mientras unas fincas se llenaban de monte, en otras, los paramilitares levantaban sus casas de campo y sembraban cientos de hectáreas con madera teca, como si se quisieran quedar para siempre.

Yanes acababa de solicitar su retiro de la Policía, asustado porque habían matado al Comandante de Chivolo. A los ocho meses supo que su finca había sido ocupada por hombres de ‘Jorge 40’ que intentaron comprársela por 24 millones de pesos. Y ahí comenzó la lucha de este agente que arrastró a muchos a recuperar sus tierras en el centro del Magdalena. Yanes no aceptó el chantaje, no vendió y resistió. Fue amenazado de muerte y, sin embargo, tuvo el valor de denunciar el despojo y también las intimidaciones a las que fue sometido por los hombres de ‘40’.

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Consuelo guarda en uno de sus armarios las copias de cuatro denuncias donde queda constancia de la lucha de su esposo. En una de ellas se lee que Yanes se armó de valor para regresar a Chivolo en 2006, cuando las Auc estaban en pleno proceso de desmovilización. Lo hizo luego de haber escuchado al propio ‘Jorge 40’, decirle a todo el país –sin el mayor asomo de vergüenza– que devolvería las tierras que había robado en el Magdalena. Pero todo era mentira, porque su finca seguía ocupada. Lo mismo pasaba con La Pola y El Balcón, donde ahora vivían desmovilizados, que afirmaban, con títulos en mano, que el Incoder les había adjudicado las tierras porque estaban abandonadas. Y claro –qué ironía–, estaban abandonadas porque ellos mismos habían desplazado a sus moradores.

Así fue como ‘Jorge 40’ y sus testaferros se apoderaron de miles de hectáreas en el Magdalena. Yanes se movió rápidamente. Habló con funcionarios de la OEA y al poco tiempo –no supo cómo sucedió– le desocuparon su finca que vendió por miedo a las amenazas. Los campesinos se enteraron de su triunfo y, sin proponérselo, este policía, ya retirado y que los ‘paras’ señalaron de ser un guerrillero, se convirtió en el líder de cientos de desplazados, que como él, querían retornar.

“Orlando era un hombre pacífico pero tenía demasiado temple”, dice su esposa. Manejaba las cosas con mucha calma, pero no le temblaba la voz cuando tenía que enfrentarse a un ladrón. Les exigía a las autoridades que respaldaran a los campesinos y llamaba a los ‘paras’ por su nombre. Carlos Alberto Escobar, que tenía 15 años cuando salió desplazado, y que hoy es el sucesor de Yanes, recuerda que su líder empezó a convocar a los desplazados de a poco. “Nos tiramos teléfono unos a otros, y nos conectamos con gente que fue a dar a Venezuela, Barranquilla, Valledupar y Santa Marta”.

La primera reunión fue con la OEA en Chivolo, luego organizaron otra con Acción Social, y muchos, entonces, denunciaron por primera vez el robo de sus tierras. “Fue por Orlando Yanes que tuvimos los arrestos de entrar a La Pola”, dice Escobar. El 15 de noviembre de 2006, casi a punto de cumplir una década del destierro, ¡una década!, 40 desplazados llegaron hasta La Pola acompañados de las autoridades. Yanes les decía: “¡ánimo, no se asusten, que vamos por la tierra!”. Pero no fue fácil. En el lugar había cerca de 60 desmovilizados que los trataron de guerrilleros, les gritaron que el Estado estaba con ellos y que de ahí, nadie los sacaba.

Ese día –recuerda Escobar montado en una camioneta que hoy recorre tranquila estas tierras que se recuperan de a poco–, los bandidos corrieron a esconder las armas y posaron de víctimas, con el mayor de los descaros. Yanes iba al frente. Del otro bando se presentó Agustín Perea, líder de los desmovilizados y representante, al fin y al cabo, de ‘Jorge 40’. La discusión terminó en un pacto: “nosotros (los desplazados) nos íbamos y los invasores salían, para que el ejército se quedara custodiando La Pola mientras el Estado decidía para quién era la tierra”.

Ese sería el comienzo de un tira y afloje porque los invasores no cumplieron. Pero la testarudez de Yanes fue mayor al miedo de que le pegaran un tiro en cualquiera de esos caminos solitarios. Organizó un segundo retorno, el 15 de enero de 2007 y, por fortuna, solo se encontraron con un desmovilizado, que ya se iba. Esa noche, para festejar, Yanes y su gente durmieron en El Balcón, esa casa desvencijada que ahora representaba su mayor trofeo.

Los testaferros tuvieron que bajar la guardia ante tanta presión de los campesinos y la presencia –ahora sí– de instituciones del Estado y organizaciones internacionales. Así como sucedió en La Pola, los campesinos de cientos de predios en Chivolo, San Ángel y Pivijay, fueron retornando a sus tierras, donde se encontraron con más de lo mismo: testaferros que blandían al aire –desafiantes– sus nuevos títulos. Para muchos, solo bastó con un intento, pero otros tuvieron que armar ‘cambuche’ en los caminos, someterse a que les quemaran sus nuevos ranchos y a que se los despedazaran con motosierras. Pero resistieron.

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Ahora, lo que faltaba, era que les legalizaran las tierras. Y en esa estaban, a finales de 2009, cuando Yanes se enfermó y en menos de tres meses murió de un ataque al corazón. Tenía 52 años. Los paramilitares nunca entendieron el porqué él, si al fin y al cabo había recuperado su tierra, insistía en una lucha que no era suya, pero sí lo fue. Consuelo dice que su recompensa fue haber dejado a los campesinos con más de la mitad del camino recorrido. Les enseñó a perder el miedo y les ganó a los bárbaros, porque a él, lo que le tocaba era morirse de muerte natural.

En julio de 2010, gracias a que el Programa de Tierras de Acción Social solicitó la protección de las parcelas que se robaron ‘40’ y sus hombres en el Magdalena, el Tribunal de Justicia y Paz de Barranquilla ordenó que se congelaran 37 predios en Chivolo, para que los testaferros no los siguieran vendiendo. Luego, la Fiscalía 3 de Justicia y Paz, la Procuraduría, el Incoder, Acción Social y la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Cnrr) trabajaron para que se iniciara el trámite –ahora sí– de la restitución.

El 19 de enero de 2011, la sala penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó revocar los títulos fraudulentos de los mismos 37 predios. ¡Cómo hubiera celebrado Yanes! Sin embargo, Luis Ramos resume muy bien lo que en Chivolo sienten por estos días: “Hoy, es como cuando uno se levanta y se lava la cara”. Ahora esperan a que el Gobierno cumpla con su parte.

Chivolo, la tierra prometida. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “Chivolo, la tierra prometida

  1. maribeth

    excelente reportaje, esperamos que regresen a la pola ubicada en chivolo para hacerle seguimiento al proceso de restitucion al igual que en la vereda de parapeto.

  2. presentacion gamez pua

    el expolisia orlando yanez yanze fue un mentirozo por que el fue quien se presto para que mataran al cabo peña en chivolo se lo entrego a jorgue 40 por 2 millones de pesos en esa epoca y la pola fue rrobada primero por la guerrilla desaparesieron personas y mataron hombres y mujeres por que la guerrila iso mucho daño en esa zona en el año del 1996 13 de disienbre la guerrilla iso un secuetro masibo en el munisipio de nueba granada antes plato y se los yebaron para los canpamentos que tenian en la pola y el dia 13 de disienbre del mismo año entraron las auc de carlos castaño a rescatar los secuestrdos esa es la berdadera historia el pueblo de chivolo no so fue el afectado tanvien lo fueron los munisipios del sentro del magdalena cuando quieran les doy entrevista y pruebas que tengo soy victimas de los guerrilleros y los paramilitares soy representante de victima pero de verdad vivo en el munisipio de plato magdalena 3135623540 asodesplavic los invito a unirse al grupo por la restitucion de tierras

  3. presentacion gamez pua

    esa sentensia de la corte dio un fayo heroneo por que las fincas que reclan tienen dueños santa martica es deleonidas ramon duques barros mi padrastro la pola es de barios dueños el carmen es de armando rafael gamez pua la union es de antonio joaquin gamez pua no ay como dios de presentacion gamez pua santa martica reclamante presentacion pua gamez viuda de leonidas duques baros

  4. presentacion gamez pua

    PRESENTACION GAMEZ PUA EL CABO PEÑA FUE VICTIMA DE ORLANDO YANES YANZE

  5. presentacion gamez pua

    POR FAVOR POR QUE NO SE REMOTAN EN EL 84 85

  6. presentacion gamez pua

    POR QUE NO LES PREGUNTAN POR LOS MUERTOS ANTES DE LO QUE ELLOS DISEN

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