Margarita Rosa de Francisco en GENTE

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

 La protagonista de ‘Correo de inocentes’ iba al psicoanalista a los ocho años porque le parecía raro existir. Hoy, a sus 46, la actriz caleña (quizá la más querida por los colombianos) dice que tiene menos angustias y que está en paz consigo misma. En una serie de íntimas conversaciones con GENTE la creadora del musical ‘A solas’ habló de su pánico escénico, del desgaste de la fama y de cómo se enamoró por BlackBerry de su actual pareja, el fotógrafo holandés Will van der Vlugt (tema de portada de la edición de septiembre de 2011 de Revista GENTE Colombia)

Por Sergio Ramírez / Fotografía: Ricardo Pinzón

Mira con intensidad al hombre sentado en la silla. Quiere decirle lo que piensa, aprovechar que está ahí, que no puede irse, que tiene que escucharla. “Me zafó –ha confesado minutos antes–, para que vean que a uno también le pasa, y me echó el clásico cuento de que yo merecía alguien mejor que él y todo eso”. Ahora lo tiene al frente, solo, en su terreno, y no lo va a dejar ir. Se da la vuelta, se sienta en la silla, mira al frente. “¿Será que quiero que no me amen, que no me cumplan, que me maltraten sin pena y que les valga madre mis benditas cualidades?; ¿por eso elijo los más patanes, los presumidos, los más cobardes, los que prefieren nunca entregarse, porque les da miedo equivocarse?”. La escena no es real, el hombre no existe (bueno, existió, pero no está allí). En el escenario del teatro hay una silla vacía, mientras Margarita Rosa de Francisco Baquero interpreta El reclamo, una de las canciones que forman parte de su espectáculo unipersonal A solas. “La historia es real. Tuve un novio que me dejó, me ardió, me dio durísimo y la canción expresa la rabia que le da a uno que lo dejen”.

¿La dejó? ¿A Margarita Rosa? ¿La que alguna vez fue catalogada como la novia de Colombia? ¿La que, dicen algunos, debió haber sido señorita Colombia? “Llegó un momento en que realmente creí que lo del amor no era para mí; estaba convencida de que había perdido la opción de encontrar a alguien. Llevaba como cuatro años sola, metiéndome en cosas breves, pero nada que ver. Estaba hasta preocupada, porque mientras pasaba el mal trago de este personaje que me dejó, veía que otra gente sí encontraba una buena pareja. Empecé a preguntarme si el problema era mío, o si es que era rara”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Niña trascendental

Desde pequeña se destacó por sus profundas reflexiones. Era una niña trascendental que se preguntaba por el objetivo de su paso por el mundo y se veía a sí misma como un grano de arena en la inmensidad del universo. Su interés por temas poco comunes para su edad era tal que sorprendió a todos cuando aceptó algo tan mundano como el título de Señorita Valle. “Nunca nos lo imaginamos –asegura su amiga de la infancia Julia Fernández de Soto–. Ser reina no formaba parte de sus sueños. Yo la veía en el arte: pintando, cantando, componiendo o bailando, pero no de reina”. A los 19 años representó al Valle del Cauca en el Concurso Nacional de Belleza (ocupando el segundo lugar, en contra de los deseos de gran parte del público y la prensa especializada que la daban como favorita).

Para muchos de quienes la han visto en la televisión, Margarita Rosa ha tenido una vida envidiable, relajada, llena de glamour, éxitos, alfombras rojas y reconocimientos. Sin embargo, aquellos que la conocen desde niña, saben que para ella nada ha sido tan fácil y despreocupado. “Margarita siempre ha sido muy reflexiva –recuerda su hermana mayor, Adriana–. De los tres (Adriana, Margarita y Martín; hijos de Gerardo y Mercedes) es la más introspectiva. Todo el tiempo está volcando sus pensamientos hacia la existencia. Desde muy chiquita siempre se hacía preguntas como ¿por qué estamos acá?, ¿cuál es el propósito de la vida?”.

Margarita mira hacia el piso. Un tímido sol entra por los inmensos ventanales de su blanco apartamento en un exclusivo edificio enclavado en los cerros nororientales de Bogotá. “Desde pequeña vivía como con una angustia abstracta. No era que le tuviera miedo a algo. No, era miedo a ser. Es que existir me parecía raro”. Su madre, la diseñadora Mercedes Baquero, pensó que la mejor forma de canalizar las inquietudes de sus hijos era el psicoanálisis. “Y por eso comencé a ir al psicoanalista desde muy chiquita, como desde los ocho años”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Desde entonces, esa angustia se mantuvo a su lado incluso en los momentos de mayor éxito. A mediados de los 90 la telenovela Café, con aroma de mujer se convirtió en un fenómeno de audiencia. Colombia se paralizaba cada noche para seguir las aventuras de la recolectora y Margarita Rosa se consolidaba como el personaje más popular del país. “Y yo vivía angustiada por todo, una angustia existencial. Si tenía que hacer una entrevista o ir a una fiesta y había mucha gente, me sentía agobiada, perseguida; me preocupaba lo que las personas pensaran de mí, lo que fueran a decir, la forma como me veían”. Para completar, el que era su verdadero gran sueño se hizo realidad, pero en un personaje de ficción. “Yo sólo pensaba cantar el tema del cabezote de la novela y de pronto era un gran éxito”. Uno que la obligó a dar conciertos, giras, más entrevistas, defendiendo un personaje que no era ella. “Yo siempre quise ser músico, más que cualquier otra cosa, y terminé teniendo éxito con una música muy linda, pero que no era la mía; incluso me tenía que imaginar que era Gaviota en los conciertos, porque si pensaba que era yo, no lo hacía”.

Aunque parezca mentira, después de años de desempeñar todo tipo de roles, Margarita Rosa asegura que sufre de pánico escénico, una sensación de indefensión que se multiplica cuando tiene algún trabajo en directo. “Siempre le he tenido temor a todo lo que es en vivo. Cuando era presentadora de noticias (trabajó en 24 horas en 1987) cada noche era una tortura, hasta que me tocó hablar con el presidente de la programadora y renuncié”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Es la gala final de El Desafío 2011 y una de sus más angustiantes pesadillas parece convertirse en realidad. No se escucha nada por el pequeño audífono mediante el cual le dictan las instrucciones durante la transmisión. Pocos minutos después, el silencio da paso al caos: las órdenes se suceden, se contradicen; está al aire, en directo ante millones de personas, y nadie parece saber qué tiene que hacer. Quienes la ven en pantalla piensan que Margarita se quedó en blanco, que olvidó lo que tenía que decir; ella, mientras sonríe, trata de definir qué hacer en medio de las órdenes y contraórdenes. Hace algunos años habría entrado en pánico, hoy, además de decidir que difícilmente volverá a hacer una presentación de este tipo, atraviesa el impase lo mejor posible y sigue adelante. “Siempre he tenido como un ángel por ahí que me rescata, pero la he pasado mal con eso. Ahora me va mejor, me he ido calmando. Creo que A solas ha tenido mucho que ver, porque me tocó echarme al agua muchas veces, estar expuesta a que pasaran cantidad de imprevistos, y pasaron, y no fue tan terrible, no me morí, la carrera no se acabó”.

Lección de humildad

Margarita Rosa asegura que A solas fue la manera que encontró para darle rienda suelta a su pasión por la música. Después de 20 años de carrera decidió que era el momento de hablar de sí misma, de enfrentarse a sus fantasmas y salir adelante. “Es una obra para las canciones, y es la primera vez en mi vida que me hago responsable de lo que escribo. Fue la forma que encontré para darle a lo que compongo un tratamiento diferente, porque nunca me he sentido parte de ese movimiento que tiene claro qué es lo que hay que hacer para que la música se escuche”.

“Todo es gracias a su mamá”, asegura Gerardo de Francisco. Fue Mercedes, sostiene, quien puso a sus hijos a escuchar música brasileña, cubana, jazz. Para Margarita, sin embargo, su padre es un símbolo de su amor por las canciones. “Él era como la estrella de todas las fiestas, es tan buen cantante”, asegura con admiración. Ese ambiente bohemio de su casa la convenció desde siempre de que su futuro estaría en la música. Pero la vida tiene sus propios caminos. “No sé qué fue lo que pasó, pero la música se me fue volviendo un tabú mientras que las cosas en la actuación se me dieron más fácil y al final el estatus que he tenido como actriz ha aplastado el que hubiera querido tener como compositora y cantante; aunque finalmente tampoco es que haya hecho mucha fuerza para posicionarme como cantautora. Quizás nunca me he tenido mucha fe”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

En una esquina de su apartamento, un viejo piano Yamaha, que pintó de blanco como el resto de los muebles, parece recordarle que, a pesar de todo, es posible que la música haya sido su salvación. Su angustia crecía con los años y el éxito. Tras el impactante fenómeno de Café vinieron otros papeles que marcaron historia: Antonia Miranda en Hombres o Bernarda Cutiño en La caponera, pero su desasosiego no disminuía, hasta que optó por darle un nuevo sentido a su vida. “Decidí estudiar música, y es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Venía de hacer La caponera, y seguía componiendo convencida de que tenía buenas ideas, pero me faltaba técnica”. Un día se atrevió y habló con el director del departamento de Música de la Universidad Javeriana. “Tenía 37 años y no sabía si era demasiado tarde”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Empezó de cero, con los jovencitos de nivelación. “No sólo fue una lección de humildad sino que me demostró que hay que parar de vez en cuando, que no se acaba el mundo si uno se detiene a pensar en qué está”. Estudió dos años en la Javeriana y otros dos en la New World School of The Arts en Miami. Desapareció 10 años de la televisión y se dedicó a rehacer su vida. “Ya no tengo la preocupación de llegar a ningún lado profesionalmente. No me desvelan ni Hollywood ni Europa, lo que quiero es acceder a proyectos refinados, donde pueda recrear los personajes, que estéticamente sean hermosos. Me tomé un tiempo para prepararme, para estudiar, para reflexionar, hice películas (Fidel, Adiós Ana Elisa, Paraíso Travel, García) y dije muchas veces que no”.

No encontraba nada que realmente la emocionara, hasta que llegó Correo de Inocentes. “Había una propuesta diferente. Me imagino que, como en todos los proyectos en los que uno arriesga, hay cosas que resultan y otras que no, pero sí creo que se plantea una estética diferente, otra forma de hacer televisión, y eso sí me interesó”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Así como llegaron de nuevo la música y la actuación, de repente, producto de una decisión, también llegó el amor. “Por alguna razón, cuando comencé a hacer A solas se me olvidó el cuento ese de la pareja y un día asumí que me iba a quedar sola en la vida y que eso tampoco estaba mal, y comencé realmente a disfrutar mis momentos de soledad”. No le importaba estar un sábado en la noche sola en su apartamento viendo televisión, metida entre las cobijas y ‘canaleando’, cuando un amigo le escribió por el chat de Blackberry diciéndole que estaba en Bahamas con un tipo a quien le gustaría que conociera. “Le dije: ‘y por qué no me lo presentás de una vez’”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Fueron dos semanas de conversaciones escritas, antes de escucharse la voz, y algunos días más antes de verse las caras frente a frente. Desde entonces, han pasado dos años. Se llama Will van der Vlugt, es holandés, separado, productor de comerciales, y fotógrafo. Ahora, todo el apartamento está lleno de fotografías de Margarita tomadas por Will. Unas en blanco y negro en alguna playa del Caribe, otra inmensa en una de las paredes principales del salón. Ella, sobre el escenario, de espaldas a la cámara, llena de fuerza, brillando en un mar de luces púrpura. Todo eso la puso a pensar que, quizás, no tendría por qué quedarse sola. “Uno no puede  cantar victoria, pero estoy bien. Es un hombre increíble con el que compartimos el mismo concepto de vida, tenemos el mismo ritmo. Él también trabaja mucho, así que nos encontramos 15 días y luego se va. Con el tiempo uno también aprende cuál es su formato de pareja. Yo ya sé que el matrimonio no es el mío. Así como algunas dicen que no van a ser novias eternas, a mí me parece ideal. Es divertido. No quiero tener nada que me ate a esa persona fuera del amor y el gusto”.

Así, con esa seguridad, afirma que a los 46 años, recién cumplidos, está en el mejor momento de su vida. “He sentido más libertad ahora que cuando estaba más joven; es liberador no estar pendiente del ángulo, de la apariencia, prefiero la serenidad que poseo hoy. Ya no tengo necesidad de demostrarle nada a nadie, de proyectar algo especial o verme más joven o más bonita de lo que soy. Cada vez me persigue menos el ‘deber ser’”. Ahora tiene menos angustias. “Igual sigo teniendo un pensamiento existencialista y me puedo levantar un lunes pensando que la vida no tiene sentido”, y sus más allegados son testigos de su evolución. “La veo como nunca –asegura su hermana, Adriana de Francisco–, plena. Una mujer madura, sumamente inteligente, íntegra, disciplinada, llena de virtudes que finalmente puede desplegar con seguridad, tranquila, más dueña de sí misma, convencida de que valió la pena todo lo que ha pasado”.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Valió la pena. Atrás quedaron sus sueños de juventud, cuando ambicionaba ser una rutilante estrella. “Cuando fui famosa me di cuenta de que la fama no era tan divertida”. Hoy actúa, canta, ama y se divierte. Hoy, de alguna manera, es la mujer que siempre quiso ser. “Es una sensación ambigua. Jugué a mujer bella mucho tiempo, pero con los años te das cuenta de que la belleza es otra cosa. Me preocupo por estar bien, digamos que tengo un compromiso con la estética, me gusta rodearme de cosas bonitas y mirarme al espejo y ver una figura armoniosa; sin embargo, estoy en paz con mi edad, con las arrugas que van apareciendo, con los cambios que voy teniendo. No quisiera tener ni un año menos”. Suena el timbre. Es su profesora de canto. Tiene que comenzar el ensayo para una nueva temporada de su obra. El sol entra ahora con descaro por los amplios ventanales. Margarita coloca una silla en medio de la sala de su apartamento. Es el símbolo de su liberación.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Margarita Rosa de Francisco. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

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12 comentarios

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12 Respuestas a “Margarita Rosa de Francisco en GENTE

  1. Raúl Moreno Sierra - Medellín

    Margarita es la mujer diez colombiana. Inteligente, polifacética, hermosa, sencilla.

  2. Pingback: Hermana de Yuri Vargas heredó su talento

  3. andrea

    Me encantan las fotos. Muy chic y el pelo me encanta. Margarita es la prueba de que estar sano, triunfar profesionalmente y no aburrir a la gente si se puede. Gran acierto el noviazgo que ahora tiene. que le dure mientras sean felices.

  4. margarita es una mujer espectacular, linda, sincera, talentosa…..

  5. ME FASCINA COMO PERSONA TIENE UNOS SENTIMIENTOS MUY LINDOS Y SINCEROS, COMO ACTRIZ ES LO MEJOR QUE TIENE ESTE PAIS, TODA ELLA ES EXCELENCIA Y SINCERIDAD.

  6. Nery Hernández Cantillo

    Margarita eres linda por dentro y por fuera por eso eres mi actriz favorita, la mejor sin duda alguna, sigue viviendo, sigue amando, sigue existiendo, nos haces falta.
    Bendiciones.

  7. Angelica Maria

    Margarita me genera muchisima admiracion, mas alla de su innegable talento del cual nadie duda, por su madurez y humildad, pq su historia aunque ella no lo sepa ha aportado muchas cosas a mi vida y me ha hecho replantear muchas cosas a nivel personal. Que super seria interactuar con ella alguna vez. Sigue adelante Margarita! Personas tan humanas como tu siempre me daran motivos de admiracion.

  8. Angelica Maria

    Por cierto hace poco vi correo de inocentes.. Que orgullo me da que en Colombia estemos haciendo series de excelente calidad, y lo digo no solo por el talento increible de Margarita para hacernos sentir los personajes que caracteriza, sino tambien por todo el elenco en general, el formato, la historia y el enfoque se le dio y por supuesto la persona que lo escribio.

  9. es una persona muy especial y la admiro muchísimo, me encanta su forma de ser es una gran actriz y la mejor

  10. Sonia Tagle

    De verdad es una gran persona, que se deja ver entre las hebras,del largo tejido que se hace cada dia y cada año, que se va construyendo hasta conformar una vida,de cualquier largo, su blog es intimo,expresivo y real abierto a los curiosos cariñosos y a los otros.
    Un saludo desde el fin del mundo

  11. Yany

    Eres modelo a seguir Margarita. Desde muy niña hesido tu seguidora, pero más que nada, hoy por hoy, eres inspiración y motivación para mí y muchas mujeres. Eres sencillamente humana, has vivido y has florecido integrándote con armonía al universo. Tus fotografías, que quedaron espectaculares, proyectan energía y paz, fortaleza y suavidad. Estás muy bella y me encanta tu personalidad.

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