Madonna / GENTE / Artículo completo

Madonna / ©Steven Meisel / Art + Commerce

Tiene 53 años y su reinado sigue vigente. Madonna acaba de estrenar película, ‘W.E.’, trabaja en las composiciones de su nuevo álbum, planea lanzar un perfume: ‘Truth or Dare’ y se rumora que será la principal estrella del Super Bowl en febrero de 2012. La madre de cuatro hijos, la exesposa de dos estrellas del cine, el demonio según los Papas, repasó su carrera, nos contó sobre su gran amor y su filosofía de vida. 
La ‘Reina del Pop’ se confesó, cara a cara, con Revista GENTE Colombia (Artículo de portada de nuestra edición de octubre de 2011)

Por Mario Amaya / Enviado Especial de GENTE a Toronto, Canadá

Fotografía: © Steven Meisel / Art + Commerce

Todos hablamos en voz baja, como si estuviéramos en una catedral. Son las tres de la tarde de un lunes otoñal y en uno de los salones más grandes del Hotel Park Hyatt, ubicado en el exclusivo sector de Yorkville, en Toronto (Canadá), solo se escuchan murmullos. Hay un zumbido de publicistas que se mueven como abejas en una colmena, llevan sus smartphones pegados a las manos a la espera de una vibración, una señal que les indique que la ‘Reina’ está a punto de entrar al recinto. Hay tipos misteriosos de trajes negros que te auscultan con sus miradas; son el destacamento de seguridad. Es un cálido atardecer. “¿Tardará mucho en llegar?”, pregunta alguien desde el fondo del corredor. “No mucho”, le responden.

Pero se tomará su tiempo. A sus 53 años, Madonna Louis Verónica Ciccone maneja su propio reloj. Ella no gira con el planeta como los demás mortales; el planeta gira en torno de ella. No es una frase de cajón, es pura matemática: más de 300 millones de discos vendidos, 29 años de éxitos y escándalos –en 1982 comenzó su carrera oficial al firmar con Sire Records–, 408 millones de dólares recaudados con su Sticky & Sweet Tour –que terminó en septiembre de 2009 y se convirtió en la gira más rentable de todos los tiempos para una solista–. Madonna es dinero. En el listado de la revista Forbes se ubica entre las 10 celebridades más poderosas del mundo. Pero Madonna también es sexo (este, al fin y al cabo, trae dinero). Es la mujer que se masturbaba y gemía como animal en celo en los recitales del Blond Ambition Tour, la que por un puñado de dólares posó desnuda sin saber que sus fotografías las aprovecharían Playboy y Penthouse, esa que en 1992 dio a conocer su manual de fantasías sexuales en el libro Sex –retratada por su amigo Steven Meisel, el mismo autor del editorial fotográfico que acompaña estas fotos de GENTE– lanzado casi a la par con su disco Erotica.

Madonna es una sobreviviente, una de las pocas estrellas que iluminó los ochenta y no perdió brillo en las décadas siguientes –quizá Prince pueda decir lo mismo–. Qué equivocado estaba aquel editor de Billboard que en 1985 dijo: “Cyndi Lauper seguirá vigente por mucho tiempo. Madonna estará fuera de este negocio en unos seis meses”. Ella sabe que sus frases y actitudes causan conmoción: “No me hubiera gustado tener un pene, habría sido como tener una tercera pierna”, dijo en una entrevista; pero, así como su pupila, Lady Gaga, su locura y su arrebato son producto de un plan cuidado para conquistar el planeta y escandalizar puritanos. Dos papas de Roma la vieron como si fuera el demonio. Juan Pablo II, en 1990, escandalizado ante su inmoralidad, les pidió a sus feligreses que no fueran a verla a sus conciertos. Luego, Benedicto XVI se molestó porque la cantante usaba una cruz en sus recitales. Ella, en 2008, cantando en la capital italiana dijo: “Le dedico esta canción al Papa”, era Like a Virgin. Con el paso del tiempo se confirmó que en la guerra contra Madonna, Dios siempre ha perdido.

Madonna / ©Steven Meisel / Art + Commerce

La corte de la ‘Reina’

Después de una espera tediosa, son casi las cuatro de la tarde, los murmullos del salón se multiplican. Una de las asistentes se aproxima y dice en voz baja y con una venia que: “Madonna ya está aquí”. Se escucha un creciente ruido de zapatos y tacones que golpean el piso. ‘Madge’ –como le dicen en Inglaterra– entra al salón acompañada de cinco guardaespaldas. Dos se quedan con ella; los tres restantes se sitúan en rincones estratégicos de la espaciosa habitación. El lugar está ambientado con afiches y material promocional de W.E. la película que ella escribió, dirigió y acaba de presentar en el Tiff (Festival Internacional de Cine de Toronto). La ‘ambición rubia’ sonríe, está impecablemente maquillada, y su look es perfecto: blusa roja, falda negra y zapatos de tacón de Yves Saint Laurent; un brazalete de Cartier –hecho exclusivamente para ella–, bolso de Givenchy, reloj de Jacob and Co. y un pendiente, diseñado por Neil Lane, con las iniciales de su filme: W.E. Nos sentamos frente a frente. Un séquito de al menos 20 personas se dispersa lentamente por el recinto. Su representante de siempre, la experimentada Liz Rosenberg, me había advertido: “Si haces alguna pregunta que consideremos inaceptable, hasta ahí llegó la entrevista”.

Madonna se disculpa por el retraso y, desde el comienzo, impone sus reglas. Me toca con suavidad el brazo y dice: “Preferiría que habláramos, básicamente, de la película”. Yo, “preferiría”, preguntarle cosas más banales, como si fue verdad que Sean Penn la tuvo amarrada durante más de nueve horas cuando estuvieron casados, o si es cierto eso de que el único hombre que se le escapó fue Antonio Banderas (ella ha aceptado que estaba enamorada del español) o sobre las mascarillas esas raras que se supone usa para dormir.

Pero a la ‘Reina’ no se le lleva la contraria. W.E., el segundo filme que dirige –el primero fue Filth and Wisdom, uno de los fracasos de 2008–, es la historia de amor entre el rey Eduardo VIII de Inglaterra (James D’Arcy) y la estadounidense Wallis Simpson (Andrea Riseborough), una mujer divorciada por la que el monarca dejará el trono antes de la Segunda Guerra Mundial. El relato es contado por una mujer contemporánea, Wally Winthrop (Abbie Cornish), obsesionada con la vida de Simpson. Madonna estaba empeñada en sacar a la luz la otra cara de esa plebeya, a quien señalaron de arribista, superficial y materialista. “Descubrí que ella era una mujer interesante, compleja, víctima de las circunstancias. Que estaba sola y buscó el amor y la felicidad. Eso es lo que no se cuenta. Wallis deseaba desesperadamente tener un trabajo y una carrera, pero se sentía atrapada y malentendida. Nunca tuvo oportunidad de defenderse. No quise hacer una película biográfica en su estilo más clásico. En W.E. mezclé recursos de otros filmes que he visto y admiro, como La vida en rosa (2007); su cinematografía me ayudó a construir algunas secuencias largas de mi película. Vi cintas del sueco Ingmar Bergman, busqué inspiración en las del francés Alain Resnais e incluso le consulté a Guy (Ritchie, su exesposo), quien me dio muchos consejos técnicos”. La madre de Lourdes, 14 años (fruto de su relación con el coreógrafo Carlos León); Rocco, 11 (hijo de Ritchie); David, 6, y Mercy, 5 (los dos adoptados de Malawi), habla sin prisas, mide cada palabra, es cortés, trata de generar cercanía con su entrevistador, pero, al mismo tiempo, erige una muralla que la separa. Ella es Madonna, el que está en frente, un mortal con preguntas en una libreta.

Las leyes de la vida

En la música, la intérprete de Material Girl o Hung Up, ha vivido un ascenso imparable. Pero en el cine su historia ha sido distinta, ni como actriz, ni como realizadora, ha tenido suerte. ¿Es una deuda por saldar? “No creo que, en general, el público tenga altas expectativas sobre mi trabajo como directora porque solo he realizado dos filmes. He tenido éxito en otras áreas de mi vida y entiendo que los espectadores esperen que pase lo mismo con mis películas. Ojalá juzguen a W.E. por su contenido, no por ser una creación de Madonna”. Cree que al ser un personaje público no se le perdona un fallo: “Sé que por eso me critican con más dureza. Pero no me quejo, si eres un político influyente, un escritor de éxito o un líder mundial, vas a tener libertad, restricciones y críticas en la misma baraja. Esa es la naturaleza de la vida y yo no estoy exenta de esa ley natural”.

El cine es un ejercicio en el que, dice, la ha ayudado su experiencia musical. “Pareciera que hay un gran salto entre ser cantante, presentarte en un escenario y rodar una película. Sí, son disciplinas diferentes, pero cuando estoy planeando uno de mis shows estoy inmersa y concentrada en todo: superviso cada detalle de los bailarines, desde su vestuario hasta las coreografías; el maquillaje y las proyecciones; y esa es la logística que sigo en una película. Reparo en cada detalle, me arriesgo, hay algo intuitivo y en ese sentido me gustaría ser vista como una visionaria”. No miente, la ‘Reina’, controla todos sus productos, musicales o cinematográficos. Se sabe que en el estudio de grabación, cuando está puliendo sus discos, ella tiene la última palabra: “Allí no hay espacio para la democracia”, pero, como dijo en una entrevista que le hizo el director Gus Van Sant (Milk), le agrada la gente que replica: “Las discusiones son bienvenidas, me gusta que me digan: ‘eso apesta’ o ‘estás loca’ o, incluso, ‘eso es una boleta’. Eso te ayuda, te presiona para discernir entre qué está bien y qué es una mierda”.

Madonna / ©Steven Meisel / Art + Commerce

Mamá Madonna

Pero el cine y la música comunican de una manera distinta. “Cantar es una expresión íntima y mucho más visceral, cuando estoy actuando frente al público obtengo una respuesta inmediata; la retroalimentación es instantánea, es una comunicación más primitiva y básica que la que se da en el cine. Filmar es diferente. Te sientes más alejado, al final estás del otro lado de la cámara supervisando que muchos factores se junten para poder llevar a cabo una idea. Es un ejercicio intelectual, otra forma de creación artística, pero he dejado el alma y el corazón en ambas disciplinas. Esencialmente, hacer una película abarca e involucra todo lo que amo”. El cine, además de darle nuevos retos, le ha dado maridos. El primero fue Sean Penn, con el que tuvo una relación algo salvaje y pasada por alcohol: “No creo que haya podido conocerla muy bien, a pesar de haber vivido con ella. La verdad, yo casi siempre estaba borracho”, le dijo el actor a Playboy. El segundo fue Guy Ritchie –después de su divorcio, confesó que la seguía amando, también dijo que su ex era una “retrasada”–, con quien hoy lleva una buena amistad y comparte la responsabilidad de sus hijos.

Lo que dijo Penn, lo repiten muchas personas que han sido cercanas a Madonna. Es difícil saber quién es realmente. Dicen que es una trabajadora incansable, que suele tener pocos días libres, que prefiere ser odiada a no despertar ninguna emoción. Su infancia en Pontiac, Detroit, no fue fácil. A los seis años perdió a su madre, “eres consciente de la pérdida y te sientes abandonado. Los niños siempre piensan que hicieron algo mal cuando alguno de sus padres muere”, le dijo a Vanity Fair. Recuerda que en su infancia fue nerda y algo rara. Que el primer concierto al que asistió fue de David Bowie. Que vino a emborracharse después de su primer divorcio. Que Andy Warhol y Basquiat (amigos difuntos) le regalaron varias obras. “La gente tiene opiniones sobre qué se debe y no se debe hacer. A mí poco me importan. Nunca me imaginé, al marcharme a Nueva York, que iba a ser cantante y compositora. Me dejé llevar por las experiencias, hice audiciones, conocí gente, y una cosa me llevó a la otra. Yo estaba abierta a que llegaran diferentes oportunidades a mi vida. Si te encargas de seguir tu propio destino y te decides a vivir sin pensar en las expectativas de los demás, te van a llegar muchas cosas buenas. Esa es mi filosofía de vida, y es también la de los personajes de W.E. La idea es: exprésate como quieras –de hecho, eso ya lo dijo en una canción–, ten la libertad de hacerlo y abre tu propio destino”.

Hoy, al tenerla cerca, sentir su olor (¿qué perfume puede ser? ¡qué bien huele! En 2012 sacará su propia fragancia: Truth or Dare), verla sentada en su improvisado ‘trono’, escuchar su dicción perfecta y su seguridad aplastante, también se percibe algo más. Es algo raro, es una especie de aura solitaria. Su majestad parece sola. Quizás sea el precio que paga por su fama y sus apuestas artísticas. Igual, es solo la lectura del hombre de la libreta, el que hace las preguntas y no puede ver más allá de este recinto rodeado por guardaespaldas. Tal vez la soledad sea su elección, y siga fiel a lo que decía a comienzos de los noventa: “Creo que todo el mundo se debería casar al menos una vez, así todos se darían cuenta de lo tonto y obsoleto que es el matrimonio”. Le pregunto por eso, por el amor, el del rey que abdica por una plebeya divorciada, el de ella; la monarca del pop. “Hmm, parece que ya comenzaste a coger impulso, ¿no? (se ríe). Soy de las que cree que cuando amas a alguien o algo con mucha pasión, siempre vas a hacer algún tipo de sacrificio. Es la naturaleza del amor, todos nos sacrificamos por los que amamos. Te puedo dar un ejemplo de mi amor más grande: mis hijos; los amo profundamente y tengo que hacer ciertos sacrificios por ellos con cierta regularidad. ¿Qué tal el amor entre los personajes de la película? Yo sé lo que se siente amar así, pero hasta ahora nadie ha abandonado su trono y su jerarquía para amarme de esa manera (se ríe, otra vez)”. Dice que amar es distinto a obsesionarse: “Cuando amas estás en ese estado de dar y entregar. Con la obsesión solo esperas tomar. Llevado por la obsesión quieres quedarte con lo que deseas a como dé lugar. El verdadero amor es dar, esa es la gran diferencia”.

Revista GENTE Colombia. / Foto: ©Steven Meisel Art + Commerce

Las apariencias

El reloj normal, no el de Madonna, indica que queda poco tiempo con ella. Después del cine –la película se estrenará en Estados Unidos a finales de este año; en Colombia aún no tiene fecha–, volverá a su territorio, la música. “Oh, cierto, ¡tengo que ponerme al día con mi otro trabajo! Voy a grabar un nuevo álbum y estoy en el proceso de componer algunas letras. Es una buena transición porque he estado trabajando en W.E. en los últimos tres años de mi vida y ya necesito ese proceso visceral de escribir canciones. Me relajo mucho cuando estoy sola en una habitación con un piano o una guitarra. Pero no dejaré el cine, he estado leyendo algunas historias de las que seguramente sacaré algo interesante para llevar a la pantalla”.

Uno de los miembros de su corte me señala que es el final, la ‘reina’ necesita al menos un minuto y medio para retocarse para la siguiente entrevista cara a cara. Finalizo con la pregunta típica: ¿Qué tan materialista es la ‘chica material’? “No te dejes engañar por las apariencias. Lo que poseo no significa nada si no soy feliz (sonríe). Me siento privilegiada al poder tener acceso a lujos como ropa de grandes diseñadores, a obras de arte, o cosas así, pero eso no es lo que mueve mi vida”.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Madonna / GENTE / Artículo completo

  1. Alxxx

    Excelente reportaje, excelente la entrevista
    Pero lo que casi no me gusto fueron las fotos
    Ya que han sido utilizadas por muchas revistas pero al igual un saludo a las personas que hacen posible esta edición

    • revista gente colombia

      Claro, quizás no leíste los posts anteriores. Las fotos se las compramos a Steven Meissel, uno de los mejores fotógrafos editoriales del mundo. Y claro, salieron publicadas en Vanity Fair. Eso lo contamos cuando salió a circular la revista. Gracias por visitar revistagentecolombia.com

  2. Martin Santamaria

    Qué buen artículo, de lo mejor que he leído sobre Madonna en mucho tiempo, y las fotos son espectaculares. Lo que quisiera saber es si tienen la fecha de lanzamiento del perfume, y si va a estar disponible en Suramérica?

  3. Max

    Que fotografías tan lindas…

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