Viviane Morales / Perfil de GENTE

Fiscal General, Viviane Morales. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Viviane Morales, la Fiscal General de la Nación, la ‘mano de hierro’ de la justicia y el principal alfil de Santos contra la corrupción, ahora atraviesa momentos difíciles, no por cuenta de su trabajo, sino por lo controvertido que ha resultado su reciente matrimonio –y por segunda vez– con Carlos Alonso Lucio, quien tiene un pasado non sancto. Pero, ¿cuál es la historia de la Fiscal? Descúbranla en el perfil que publicó Revista GENTE Colombia en su edición de febrero de 2011

Por Elizabeth Reyes Le Paliscot / Fotografía: Ricardo Pinzón

De cerca esta bogotana parece mucho más joven de los 49 años que cumplirá en marzo. Y en la enorme terraza de cemento, que rodea su despacho en el búnker de la Fiscalía, ya impuso su toque femenino: sembró hortensias, bugambilias y orquídeas. Está estrenando oficina. No ocupó la de siempre, la de sus antecesores. ¿Por qué? “No quiere sentirse encerrada”, explica su secretaria. Es difícil, sin embargo, que vuelva a ser libre. Ahora, tras un paso suyo, va un ejército de escoltas.

Nada más lejos de lo que sucedía hace dos meses, cuando Viviane Morales llegaba solitaria en su viejo Renault, todos los días a las 5 y 50 de la mañana, a las oficinas de Caracol Radio. No es periodista, pero desde finales de 2009 se enfrentaba al micrófono como analista política de la mesa de trabajo de Darío Arizmendi. Allí era capaz de resumir extensas sentencias de la Corte Constitucional en solo 30 segundos. Hasta ahí, la vida de esta madre de tres hijos adolescentes, cristiana convencida y también profesora universitaria, era normal. Nada –o casi nada– podía revelar que se convertiría en la ‘Dama de Hierro’ de la justicia. Hoy, sus amigos recuerdan lo que le dijo el presidente, Juan Manuel Santos, cuando era candidato, a Arizmendi: “¿Usted se pone bravo si me la llevo para mi gobierno?”.

Ahí empezó su historia como Fiscal General de la Nación y lo demás sucedió tan rápido, como ya es costumbre, en su vida. Empezó a estudiar Derecho a los 15 y siempre fue la menor y la mejor de su curso. Llegó a la Cámara antes de los 30 y a los 40 ya tenía una carrera de 11 años como parlamentaria. Lo mismo sucedió cuando el presidente Santos la postuló a la terna para la elección del Fiscal: fue la candidata más joven y arrasó con 14 de 18 votos posibles. Pero, realmente, a nadie que la conozca le sorprende que sea ella –la nena–, la nueva Fiscal. Inclusive, Fernando Rincón, que es su amigo desde que tenía 17 años, está convencido de que Morales, es de talla presidencial.

Fiscal General, Viviane Morales. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

El sueño de un padre

Todo comenzó cuando tenía 10 años, porque al contrario de lo que sucede con los niños, la Fiscal creció escuchando los discursos de Jorge Eliécer Gaitán que su papá, Israel Morales, un liberal de partido, solía ponerle como si fueran canticuentos. Y luego, cuando él empezó a estudiar Derecho, fue ella quien le tomó las lecciones de Derecho Romano. “Me exigió tanto que no tuve infancia”. A los 30 años solo había ido a una fiesta y a los 38 aprendió a bailar. Lo suyo siempre fueron los libros y la música clásica –a los 12 descubrió a Schubert–.

Nadia, su hermana menor, dice que don Israel la formó para ser política, por eso no dudó en elegir el Derecho. Fernando Rincón, que iba más adelante que ella en la Universidad del Rosario, la recuerda por su pelo largo y ondulado y por una mochila, que ella misma hizo, donde se leía: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Sabía hacerse notar porque siendo tan chiquita seguía los debates en el Congreso, lo que pasaba en los partidos políticos y era muy buena oradora.

Ahora, con su elección, sus amigos han hecho público que estando en la universidad participó en una votación para definir si Jaime Michelsen Uribe, dueño del Banco de Colombia donde trabajaba don Israel desde los 15 años, continuaba o no en la junta directiva del Rosario. Ella sabía que el magnate enfrentaba un escándalo por fraude y no dudó en negarle el voto, lo que le costó el puesto a su papá. Tenía 19 años y él no se lo reprochó. “Cuando lo llamaron, mi papá respondió que entendía el despido porque todos tenían derecho a tener una oveja negra en la familia. Yo creo que decir eso le dolió todavía más porque yo era su hija estrella. Salió porque su hija tuvo una conducta libre, en la que nunca influyó”.

Viviane Morales. / Foto: EFE.

Igual la apoyó a los 29 años cuando los pastores cristianos de Bogotá decidieron lanzarla a la Cámara de Representantes en medio del auge de la Constitución que modificó el artículo sobre la libertad de culto. Morales llevaba más de diez años asistiendo a la iglesia cristiana, se había casado con el pastor Luis Alfonso Gutiérrez (padre de sus tres hijos) y hacía parte del movimiento Unión Cristiana. La campaña le costó un millón 500 mil pesos. Con su padre diseñaron un afiche que pegaron frente a todas las iglesias cristianas. En dos meses habló con 300 pastores y, para su sorpresa, sacó más de 17 mil votos.

Esa fue la primera vez que el país supo de la hoy Fiscal. Luego vendría la Ley de libertad religiosa de la cual fue ponente y que se convertiría en su primer gran triunfo. También fue noticia, al comienzo de su carrera como parlamentaria, por oponerse a la inscripción de candidatos que representaban a los homosexuales. Años después, cuando era senadora, durante una votación de un proyecto para que el Estado reconociera a las parejas homosexuales, fue la única que votó en contra. Su argumento: no se podían concentrar en la expedición de leyes que amparan derechos particulares.

En el ojo del huracán

Pero la batalla que más la visibilizó fue la defensa del fuero parlamentario durante la polémica administración del entonces presidente Ernesto Samper. Gabriel De Vega, otro de sus amigos, dice que fue una pelea de principios. Como representante a la Cámara ella votó por la absolución de Samper, la acusaron de prevaricato y por eso interpuso una tutela –que ganó–, mientras la cuestionaron por  defender a Samper’. “En Colombia hay causas que se estigmatizan. Yo defendí la inviolabilidad parlamentaria como constitucionalista, pero fíjese que la vieron como la tutela para acabar con el 8.000 y nada que ver con mi tutela. ¿Usted sabe lo que es llegar a la Corte Suprema a rendir indagatoria y negarme al interrogatorio diciendo que no tienen derecho a investigarme? Necesité valor, porque ya me veía entrando a la cárcel”.

Ese talante también quedó demostrado cuando se presentó en el Congreso, vestida de saco y corbata, para protestar por unas declaraciones machistas del senador Roberto Gerlein. Él dijo: “la vagina del Senado se ha enrarecido”. Lo cierto es que tuvo que retractarse y la Fiscal fue clara con su traje: “¿será que así sí me va a respetar, doctor Gerlein?”.

En 1999 volvió a celebrar. Luego de seis intentos para convencer al Congreso logró que se aprobara la Ley de Cuotas. De ahora en adelante uno de cada tres cargos directivos en el sector público sería para las mujeres. “Algunas en el Congreso no apoyaron la Ley porque decían haber llegado por sus propios medios. Pero venían de familias acaudaladas. Yo sabía que las mujeres necesitaban un impulso y todavía lo siguen necesitando”, dice. De nuevo fue noticia con la Ley de acciones populares y cuando presentó un proyecto a favor de la legalización de las drogas. Luego, su vida política quedó a un lado y estuvo en el ojo del huracán por culpa del amor.

Viviane Morales. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

Las grandes pruebas

Hace solo un mes, la nueva Fiscal fue homenajeada por los cristianos, donde, emocionada hasta las lágrimas, dijo: “Fui probada, creo que he pasado por 10 años de prueba, momentos difíciles, de desierto, de soledad y solo me sostenía creer en un Dios bueno y fiel, que me había dicho el año pasado: Viviane, yo te devolveré el doble”.

Ese ‘desierto’ al que se refiere la Fiscal empezó cuando se divorció de su primer esposo y luego se enamoró de Carlos Alonso Lucio, ex militante del M-19 y después asesor de los paramilitares, que estaba preso en La Picota. A Nadia la asombró la decisión de su hermana por defender ese amor, “me parecía irracional, pero la veía feliz. Estaba dispuesta a enfrentar ese sentimiento así fuera en detrimento de ella”. Al matrimonio asistieron 1.500 personas y la ceremonia fue muy emotiva porque ambos hablaron del amor y de Dios. Uno de sus amigos dice que “ella soñaba con que Lucio se volvería pastor, que fundarían una iglesia y bajo el amparo de ese sueño lo arriesgó todo”. Para muchos fue un acto insensato y para otros una muestra de su férrea personalidad. Inclusive, recién elegida Fiscal, sus contradictores, refiriéndose a Lucio, cuestionaron su criterio, pero ella ha dejado claro que es su experiencia y lo que ha sido “lo que habla por mí y punto”.

Luego vendría la pérdida de su ojo izquierdo por una infección causada por una bacteria, cuando se sometió a un trasplante de córnea. Quedó desolada. “No sé si por exceso de valentía o de arrogancia, no solté una sola lágrima por el ojo perdido y decidí callar”, escribió en un texto titulado La Mirada. Ese día le pidió a Fernando Rincón que fuera a su apartamento. “Estábamos en un balcón y me dijo que me iba a contar algo, pero que no podía llorar. Luego lo soltó: ‘perdí el ojo’, y yo le dije: ‘para lo que hay que ver’… pero por dentro me estaba muriendo”, le contó Rincón a GENTE.

Después, Morales se fue a Estados Unidos con sus hijos, estudió inglés, se separó de Lucio y, por primera vez, fue ama de casa consagrada. Luego regresó al país para volver a la vida pública, pero se quemó en las elecciones para el Senado de 2004. Se dedicó a la docencia y luego vino el periodismo como un bálsamo. Ella dice que durante los últimos diez años Dios formó su carácter. “Pasé muchas etapas críticas, oscuras, en las que siento que estaba trabajando en esta escultura”, y se señala.

Es claro que para la Fiscal lo más profundo en su vida es su creencia religiosa y por eso ha dicho que para tomar sus decisiones solo va a mirar a los ojos de Dios. “Soy cristiana, pero también soy demócrata, y creo en los principios liberales para la construcción del Estado. Y aunque hoy salen a criticarme, pensando que como funcionaria pública voy a utilizar una especie de discriminación por motivos religiosos. No, soy una persona tolerante y respetuosa, pero el trasfondo de mi vida es que creo en unos valores cristianos y en Dios, son mis inamovibles”. Nunca pensó ser Fiscal General de la Nación. De niña decía que quería ser Presidenta y sus hijos siempre la escucharon hablar de su sueño de ser magistrada de la Corte Constitucional. Ahora que los colombianos esperan ansiosos las decisiones que tome en el caso de las ‘chuzadas’, muchos le desean que se sepa rodear en ese paquidermo –como ella ha llamado a la Fiscalía– porque lo que sí es cierto, es que tiene más de un reto bíblico que cumplir.

Viviane Morales. / Fotografía: Ricardo Pinzón © Revista GENTE Colombia.

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1 comentario

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Una respuesta a “Viviane Morales / Perfil de GENTE

  1. Pablo amaya kaez

    Siga asi señora morales,como dice el dicho “Palante que patras asustan” las mujeres tienen las mismas o mas capacidad que los hombres,demuestre que el machismo nuestro, esta mandado a recoger, y que quede claro de una vez por todas, que el creador (PADRE-MADRE), no tiene sexo masculino como nos han hecho creer a travez de la historia de la humanidad.

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