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GENTE / Edición de Mayo de 2012

Portada Revista GENTE Colombia, Mayo de 2012. / Foto: Dora Franco.

Catalina Maya está feliz de soltera. Hoy esta hermosa mujer, y quien fuera una de las modelos más cotizadas del país, vive en Miami con sus dos hijos. Por eso en el mes de las madres la revista GENTE les presenta su historia -en exclusiva- donde revela que no descarta enamorarse y casarse de nuevo. Una madre comprometida las 24 horas, 7 días a la semana que es portada de Revista GENTE Colombia en mayo. Además, GENTE les cuenta por qué Angelina Jolie visitó la frontera con Colombia; la lista de los parques más exóticos del mundo incluyendo uno con sede en Colombia; unas fotografías muy sexies de Margarita Vega la actriz que presentó ‘Bichos’ del canal RCN; y el testimonio de Mónica Fonseca cuando perdió a su madre a la edad de 5 y cómo ‘Brenda’ llena en casi todos los aspectos el rol de mamá.  De otro lado,  Clara rojas, le explica a su hijo Emmanuel el país que le tocó vivir a través de su nuevo libro; y para aquellos que se torturan con las dietas y el ejercicio, les presentamos la fórmula mágica que ayuda a bajar de peso de forma rápida y fácil; En qué va el proceso contra Piero -sí el mismo de Mi viejo; las hijas putativas de Bogotá son noticia luego de que una de nuestras ‘hijas’ colombianas fuese el epicentro del terremoto mediatico por cuenta del capricho de un agente secreto de la comitiva estadounidense; y otra de las entrevistas picantes de Eva Rey, esta vez al ex secretario de Gobierno, Antonio Navarro Wolff; y por si fuera poco: la respuesta a la incognita que anda de boca en boca y atravezando continentes sobre cuánto tiempo de vida le queda a Hugo Chávez. Aquí están algunos de los temas de la edición de mayo para que se animen a comprar la revista GENTE.

Urgente – Fotos: EFE

Mientras la actriz visitaba a un grupo de desplazados colombianos en la frontera con Ecuador, la gran noticia en Hollywood era el anillo de compromiso que acababa de darle Brad Pitt, su pareja desde hace siete años.

Urgente Diversiones Curiosas – Fotos: Archivo particular y EFE

La publicación de viajes traveltimes.com eligió algunos de los parques temáticos más ‘exóticos’ del mundo e incluyendo entre ellos a la Hacienda Nápoles en Puerto Triúnfo, Antioquia, tristemente célebre por haber sido la finca favorita del narcotraficante Pablo Escobar.

Margarita Vega, modelo y presentadora. / Foto: Fabián Medina © Revista GENTE Colombia.

La vimos en la nueva versión de ‘La Madre’ y, hasta hace poco, como animadora del programa infantil ‘Bichos’, pero nunca la habíamos visto así

Catalina Maya es la tapa / Foto: Dora Franco © Revista GENTE Colombia.

Varios meses después de su separación, la exmodelo paisa es una madre dedicada, una profesional lista para volver a ejercer su carrera y una mujer feliz y satisfecha que espera volver a enamorarse, regresar al altar y tener dos hijos más. GENTE estuvo en Miami y la fotografió junto a sus dos hijos, en exclusiva.

Monica Fonseca / Foto: Fabián Medina © Revista GENTE Colombia.

Luego de perder a su mamá cuando tenía 5 años, la presentadora de televisión quedó al cuidado de su papá. Mónica, en broma, le dice ‘Brenda’ y le celebra el día de la madre. GENTE revela su testimonio hasta ahora desconocido

Clara Rojas y Emmanuel / Foto: Fabián Medina © Revista GENTE Colombia.

Para explicarle a su hijo Emmanuel el país en el que le tocó vivir, la exsecuestrada decidió escribirle una serie de cartas reunidas en un libro. En estas toca temas como la violencia, la guerrilla y el narcotráfico, pero también de la familia, los sueños y la libertad.

Negocio de peso / Foto: Getty Images

Cientos de millones de dólares se gastan en el mundo tratando de buscar la fórmula mágica que ayude a bajar de peso de forma rápida y fácil. El último aporte a la larga lista de libros de dieta es una propuesta de la investigadora de la Universidad de Tel Aviv Daniela Jakubowicz, quien le dijo a GENTE que no hay que comer menos, sino en el momento adecuado.

Piero de Benedictis / Foto: Fabián Medina © Revista GENTE Colombia.

El cantante argentino fue acusado de fraude en su país. El proceso terminó este año por vencimiento de términos, pero, según el artista, afectó su labor filantrópica. Ahora quiere demandar.

Las hijas putativas de bogotá / Foto: Getty Images

Hubo una época en que muchas de las discuciones políticas se daban en cafés y salones de baile. Hoy, cuando las prostitutas son noticia en todos los medios por cuenta de una agente secreto avaro, GENTE recuerda la Bogotá de los años 40 y su famoso El Rosedal, donde ‘cortesanas’ y personajes públicos departían alegremente.

Antonio Navarro Wolff / Foto: Fabián Medina © Revista GENTE Colombia.

El ex secretario de Gobierno del alcalde mayor, Gustavo Petro, habló sin tapujos sobre intimidades nunca antes reveladas por él. Algunos lectores sonreirán, otros se asombrarán y no falta quien se enoje con las ocurrentes preguntas de la entrevistadora y las divertidas respuestas de este político pastuso.

¿Cuánto tiempo de vida le queda? / Foto: EFE

La ausencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, en su programa ‘Aló Presidente’ y su pronlongado silencio de los últimos días, han causado mucho ruido. No hay duda: el mandatario está perdiendo la batalla contra el cáncer.

DiverGENTE. / Por: Arias y Troller. / Diseño: Diego Robayo © Revista GENTE Colombia.

DiverGENTE. / Por: Arias y Troller. / Diseño: Diego Robayo © Revista GENTE Colombia.

El prestigioso y afamado estadero campestre Andrés Carne de Res sirvió de sede para la celebración de los 80 años de vida del maestro Fernando Botero, sin duda, la fiesta social del año. DIVERGENTE presenta en exclusiva las fotografías de tan magno evento.

Catalina Gómez / Fotos: Kaveh Kazemi

Desde hace cuatro años, la periodista colombiana Catalina Gómez vive en Teherán y forma parte del selecto grupo de tan solo ocho reporteros internacionales que trabajan en esa ciudad. Para ella, antes que un lugar extraño o diferente, es una cultura fascinante que la sorprende todos los días.

Jeremy Lin / Foto: EFE

Un jugador de baloncesto, graduado de Harvard y con tan solo 23 años fue elegido por la revista ‘Time’ para encabezar la lista de los 100 líderes del planeta, por encima de figuras como Obama, Kate Middleton y Adele.

Jorge Luis Bernal / Fotos: Karen Salamanca

El Tolima, que conduce el ‘Cacique’, se coló en medio de las noticias del fútbol europeo por su buena campaña en Colombia. La historia de un club que quiere dejar de ser chico contada por su entrenador, que es como decir la historia misma del equipo ibaguereño.

Una joya de alta gama – Peugeot 508

El nuevo Peugeot 508 es el nuevo vehículo perfecto porque está lleno de detalles en su diseño. Es un auto elegante y robusto que se destaca entre los demás de su categoría.

Caprichos tecnológicos – TecnoGente

Ponerle la mano encima a cualquiera de estas novedades es dar un paso más allá para estar al día con los últimos lanzamientos del mercado.

Objetos del deseo

Los tonos clásicos de la madera se unen con la gama de rojos, para darles vida a los espacios.

 

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Búsqueda entre la niebla

Jairo Ochoa, busca a su hijo. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Perder a un hijo en una región cubierta de niebla es desolador. Eso lo sabe Jairo Ochoa, el papá de Camilo, un estudiante de 19 años al que pareciera se lo hubiera tragado la montaña: desapareció en el Parque de Los Nevados. Para su edición de Septiembre de 2011, Revista GENTE Colombia viajó hasta el último lugar donde lo vieron con vida, un paraje bello, imponente y solitario, a 3.700 metros de altura. Hoy, cinco meses después, continúa la búsqueda.

 Por Elizabeth Reyes Le Paliscot. Fotografía: Julián Lineros.

Enviados especiales a Quindío y Tolima

Al otro lado del teléfono, la voz de Jairo Ochoa se escucha cansada. Se acaba de enterar de que no buscarán más a Camilo. Su espera en la Estación de Bomberos de Salento, un pueblo alegre y colorido a 40 minutos de Armenia, parece haber llegado a su fin. Eso es lo que piensan quienes lo han visto deambular por sus calles empinadas desde el día en

que se conoció la noticia de la desaparición de su hijo. Fue un miércoles. Llegó apurado desde Bogotá con la angustia instalada en su estómago. Desde entonces, el 23 de junio, hace casi tres meses, intenta alargar las horas. Mete las manos entre los bolsillos de un saco azul que se vuelve a poner día tras día y ya no le importa si le crece la barba. Espera.

Así pasa. De tanto buscar a un desaparecido, el único que cree que regresará vivo es quien lo sigue llorando en las noches. Jairo Ochoa lo sabe y ha tenido que aprender a tragarse esa soledad que va unida a la desaparición. Pero otra cosa –dice– es tener que resignarse a escuchar por teléfono las noticias sobre la búsqueda de Camilo. Él renunció a sentir esa impotencia. Se quitó su bata de enfermero y viajó hasta Salento, donde tenía que haber llegado su único hijo.

Camilo Ochoa. / Foto: Archivo Particular.

–Aquí me quedo hasta que lo encuentre, porque Salento es lo más cerca que puedo estar de Camilo–.

Eso fue lo que dijo Jairo Ochoa al otro lado del teléfono. También murmuró que si las autoridades paraban la búsqueda, él iría hasta esas altísimas montañas entre Quindío y Tolima donde vieron por última vez a su hijo de 19 años. Caminaría hasta La Primavera, una finca a diez horas de Salento y a 3.700 metros de altura, paso obligado para llegar al pueblo. O si se quiere, para ir al nevado del Tolima, esa imponente cumbre cercada de niebla. Después, ya vería.

Camilo y sus compañeros. / Foto: Archivo particular.

En la montaña

Desde el 23 de junio, Jairo Ochoa duerme en una habitación improvisada en la Estación de Bomberos de Salento y almuerza en una casa que está enfrente. Todos en el pueblo saben que es el papá del estudiante de antropología de la Universidad Nacional que se perdió en los nevados. Algunos le preguntan por Camilo y otros solo agachan la mirada, pero siempre murmuran y hacen cábalas.

Se le nota la tristeza. Es un hombre pequeño, delgado y ahora tiene unas enormes ojeras. Le gusta acomodarse sus viejas gafas mientras saca una libreta donde registra con detalle cada cosa que le dicen sobre su hijo. También tiene escritas las hipótesis de lo que le pudo haber pasado y hasta las locuras –dice– que se han atrevido a insinuarle.

–Que Camilo ya salió de los nevados y que sencillamente, no quiere regresar. ¿Cómo no va a querer regresar?–.

Jairo Ochoa en la búsqueda. / Fotografía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

En las afueras de Salento son las tres de la tarde de un lunes lluvioso. Jairo camina sobre la vía al Valle de Cocora, que está inundada por palmas de cera. Han pasado más de dos meses desde que vio por última vez a Camilo, en Bogotá. Le había contado del viaje. Se iría con un grupo de amigos de la universidad. Llegarían primero a Ibagué, de ahí subirían hasta Termales de Cañón, en las estribaciones del nevado del Tolima, donde –luego lo sabría– el grupo se separó. El lugar es un cruce de caminos en el Parque Nacional de los Nevados, un paraíso de 58 mil hectáreas que se extiende por Caldas, Risaralda, Tolima y Quindío.

Lleva botas de plástico, guantes de lana, un morral, un machete y una bolsa de dormir. Atún, panela, una linterna. Es un viejo zorro para caminar. Camilo heredó su gusto por la pesca, por conocer las montañas, por acampar. Por eso, hay momentos en que lo imagina en el páramo y lo ve resistiendo sin sentirse ajeno a tanto frío y tanta niebla. También imagina que come como lo hicieron el día antes de viajar, cuando le contó que había comprado una carpa de alta montaña, ropa para el frío, fósforos, panela molida y enlatados. Jairo lo aconsejó. También hablaron de otro viaje al Ecuador y de un sueño: Camilo quería irse de intercambio a Alemania.

Jairo Ochoa en la búsqueda. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Todo lo cuenta mientras camina, primero por un bosque tupido cargado de agua y luego por un valle inundado de frailejones. Está a 2.390 metros de altura y subirá a 3.700. Lo guía Albeiro, un hombre que conoce la región como pocos y que se ha ofrecido a acompañarlo hasta La Primavera. Cada tanto, cuando se topan con avisos que indican la altura y la distancia que les falta por recorrer, este hombre de 56 años saca una foto del rostro de Camilo y la acomoda como puede sobre trozos de madera. También hace conjeturas, pregunta por atajos, revisa cada rastro que encuentra en el camino, los huecos, las hendijas. Todo, por más pequeño que sea, se convierte en una gran esperanza. Y eso incluye a la guerrilla.

–¿No le parece una paradoja? –.

La pregunta la hace en voz alta a las nueve de la noche en Estrella de Agua, una finca a mitad de camino entre Salento y La Primavera, donde pararon a dormir con Albeiro. Lo hacen sobre el suelo, en un cuarto desnudo con paredes de madera y piso de cemento. Jairo cambió sus medias mojadas, tomó agua de panela y se refugió en su bolsa de dormir. Albeiro no pudo mirarlo en la oscuridad. Llovía a cántaros. Más tarde le diría: “Solo en las noches es que se dimensiona el tamaño de la tragedia”.

Jairo Ochoa pegando carteles de su hijo. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

En el páramo

Jairo Ochoa habló con su hijo el día que salió de Bogotá, al siguiente y otro más. La última vez lo ubicó en el celular de su amiga Kery Moreno. Sabe que de Termales de Cañón buscarían llegar a Salento, atravesando el Parque de los Nevados. También sabe que Camilo camina despacio porque va tomando fotografías y que esa manía es vieja. Lo que no entiende es cómo se pudo rezagar tanto del grupo como para tener que acampar solo en la laguna del Encanto, a más de 4 mil metros de altura.

Está seguro de que esto ocurrió porque un campesino vio de lejos la carpa de Camilo y fue a buscarlo a la laguna. Ahí se enteró que los cuatro jóvenes que habían dormido en su finca, la noche anterior, eran los amigos de Camilo. Pero a él parecía no importarle estar solo, contó luego el campesino. Se veía tranquilo y le pidió que lo guiara hasta La Primavera.

Lo que pasó con sus amigos no resulta tan fácil de entender, aunque sus explicaciones son tan sencillas, que desconciertan. Ellos dicen que Camilo se quería devolver hasta Termales de Cañón y que como se fue rezagando, asumieron que había regresado y ya no se preocuparon por esperarlo. Se lo contaron a Jairo cuando volvió a llamar al celular de Kery, sin saber que mientras avanzaban hacia Salento, Camilo se perdía en una región tan vasta como difícil por la espesa vegetación y las bajas temperaturas. Cuando todo se supo, ya habían pasado siete días y las alarmas sonaron trasnochadas.

Jairo Ochoa camina por el páramo. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Hasta aquí, la historia no tiene mayores altibajos, piensa Jairo, ahora que comienza realmente a desandar los pasos de su hijo. Confía en Albeiro y a pesar de la lluvia, emprenden nuevamente la subida hacia La Primavera. Los montañistas llaman al sector, El Valle de los Perdidos, porque es fácil confundirse de camino por culpa de la espesa niebla. Las huellas del ganado y las mulas también distraen a los turistas que van o vienen del nevado. Cada cierto tramo, una cinta amarilla amarrada a cualquier rama es la única forma para seguir la ruta. Jairo no puede disimular su angustia. Es como si él también se sintiera perdido. Y de nuevo empieza a hacer conjeturas.

Realmente, lo que más desconcierta a este hombre metido entre las montañas en las que se perdió Camilo, es que no se haya encontrado ni un solo rastro de él durante las tres grandes búsquedas que han hecho los organismos de rescate. Lo mismo dicen los montañistas que suben y bajan continuamente a los nevados. Ni la guitarra que llevaba, ni su pantalón a cuadros café, ni la chaqueta verde oscura, ni sus botas.

Aunque no lo dice, Jairo no puede disimular el malestar que le provoca que le anden repitiendo que a los perdidos siempre los encuentran, vivos o muertos, y que con Camilo todo es un misterio. Mientras se acerca a La Primavera, la respiración se acelera y no es solo por los 3.700 metros de altura. Aprieta el paso. También llora un poco y se aleja de Albeiro. Es la primera vez que lo hace desde que salió de Salento y le sirve para tomar impulso. Jairo sabe que se encontrará con Mabel González, la última persona que habló con Camilo y que en el fondo, oírla a ella es como tener un poco de él.

Jairo Ochoa en la búsqueda. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Sin descanso

El fogón de la cocina es el corazón de La Primavera. Son nuevamente las tres de la tarde y la finca está a reventar. Mabel, la dueña, prepara el almuerzo para los turistas que van hacia el nevado. A su alrededor y por culpa del frío, se amontonan unos cuantos que tratan de calentarse los pies. La mayoría son extranjeros que van con guía y pronto se enteran de que Jairo busca a su hijo Camilo.

–Le ofrecí agua de panela y ni siquiera descargó el morral –dice Mabel–. Iba con su guitarra al hombro. Era la una de tarde y sus amigos pasaron dos horas antes. No dijo mucho, pero no parecía apurado por alcanzarlos. Me regaló tres dulces–.

Jairo Ochoa en la búsqueda. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

Mabel le mostró el camino hacia Salento y lo siguió hasta que se perdió en el valle. Eso fue todo. Jairo le mira las manos mientras la escucha y luego continúa la conversación basado en sus conjeturas. A Mabel le parece remota la posibilidad de que a Camilo lo tenga la guerrilla del ELN, aunque a estas alturas parece la única opción.

–Ellos rondan por acá, eso no se lo puedo negar, pero hasta ahora no se han llevado a nadie–.

Lo otro –dice– es que él hubiera tomado la decisión de irse con ellos. Jairo se vuelve a sentir incómodo. No puede imaginar a Camilo en esa situación. Mira a Albeiro y vuelve a preguntarle: “¿No le parece una paradoja?”. Y ahora se responde a sí mismo: “Mi única esperanza es que a Camilo lo tenga la guerrilla”.

Nevado del Tolima. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

En los días siguientes, Jairo Ochoa continuó buscando. Albeiro lo acompañó como su lazarillo por todo el Valle de los Perdidos y se internaron en la cuenca del río Toche, una zona selvática y lluviosa. Regresó a Salento, fue varias veces a Medicina Legal y al CTI de la Fiscalía en Armenia, pero nada. Hasta le escribió un mensaje al ELN en su página Web. Intentó hablar con el presidente Juan Manuel Santos cuando visitó el Parque del Café y aunque no lo logró, consiguió que el Ministerio del Interior reanudara la búsqueda de Camilo.

Jairo dice que no volverá a las calles de Salento, a sentarse a esperar mientras la tristeza lo sigue consumiendo, como le pasa a María del Carmen Garzón, la mamá de Camilo, que vive en España.

Una última llamada.

–¿Qué ha pasado?

–Nada, no ha pasado nada.

Jairo Ochoa en la búsqueda. / Fotograía: Julián Lineros © Revista GENTE Colombia.

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